Coincidiendo con el curso sobre alojamientos rurales que organiza
la alcaldía de Albendín, parece que despierta en la población local el interés
por lo turístico como alternativa y quizás única posibilidad de futuro. La
coyuntura económica actual agravada por un año de cosecha mala de aceituna, y
por ende de escasos jornales para llevar a casa, desvía la mirada hacia nuevos
yacimientos de empleo y oportunidades de negocio. Como casi siempre, en tiempo
de crisis, el turismo parece ser el bote salvavidas de jóvenes sin futuro, y
emprendedores sin empresa que emprender, en los mares revueltos del campo, el andamio
y la tienda.

Ahora nos fijamos en la noria y reconocemos su valor como
elemento de interés turístico, tanto como el pozo de la plata, las salinas, la
pedriza, el río o el pantano de Vadomojón, la torre del Montecillo, y así una
larga lista de sitios, lugares o paisajes de los que ya hemos hablado y
seguiremos hablando en ADLT. Con esto ya, y en la medida que desde este blog
hemos podido contribuir a este despertar, nos sentimos satisfechos y honrados
por ser punto de consulta y referencia para el curso. Sin embargo, de acuerdo
con la finalidad última que nos mueve para echar horas buscando imágenes y
notas para difundir el patrimonio integral de Albendín y su entorno, y motivar
tanto al turista como a la población local el interés por esta localidad, no
nos conformamos; aún queda mucho por hacer y decir.
Desde ADLT, damos la enhorabuena por esta iniciativa
formativa que esperamos tenga continuidad con otros cursos y sobre todo que se
concrete un proyecto turístico que pueda contribuir al bienestar de la
población. En esta entrada queremos contribuir a este movimiento pro-turístico,
como en otras ocasiones, desde el sentido común, desde una planificación
estratégica que tanto en tiempos de crisis como de bonanza medite sobre nuestro
entorno y acometa las medidas oportunas desde la reflexión sensata y la
inversión razonada.
Se trata primero de crear y consolidar una oferta turística
adecuada, que sea de interés y cumpla con las expectativas del público que como
turista o visitante elige Albendín como destino, una demanda exigente que hay
que mantener informada y satisfecha; y por último, y no por ello menos
importante, el desarrollo empresarial en torno a la actividad turística desde
la iniciativa privada y el apoyo de las diferentes administraciones públicas
competentes.
LA OFERTA TURÍSTICA DE ALBENDÍN (1)
Sin entrar en definiciones técnicas ni desarrollo conceptual
al uso, la oferta turística de Albendín viene dada por el conjunto de hitos
singulares de carácter ambiental, cultural o recreativo del entorno, así como
el conjunto de equipamientos, infraestructuras y empresas que de una u otra forma
facilitan o limitan la actividad turística con relación a la posibilidad de
desplazamiento y comunicación, alojamiento, restauración y actividades de
tiempo libre y ocio.
El entorno inmediato (1.1)
Respecto a los hitos o puntos de interés, en ADLT ya hemos
dado cuenta tanto de elementos de interés de la localidad, como de su entorno
inmediato y cercano. En la localidad, destaca el conjunto de la noria, el
parque municipal y riberas del Guadajoz, así como el complejo deportivo del
pabellón y pistas anejas. También de la Iglesia, la pedriza con su cruz, y ese
mirador hacia el río y la campiña de la rotonda del Almendral. Y junto al
pueblo, sus huertas a modo de prolongación de la vivienda y del paseo por la
localidad, cortijos, salinas, pozos y yacimientos arqueológicos de gran
importancia en Bichiri, Vadofresno, Cortijo Bajo o la Silera, huellas de
nuestra historia milenaria pero también de nuestro pasado reciente como el
conjunto de bunkers y casamatas de la guerra civil. De estos hitos, la noria o
la iglesia, son objeto de conservación y mejora continua; otros esperan su
turno; y en cualquier caso, todos aguardan un proyecto de ordenación conjunta
que analice su estado de conservación y potencial, que habilite los
equipamientos que permitan su aprovechamiento sostenible, y que los presente a
través de diferentes medios y vías de difusión.
El entorno cercano (1.2)
Más allá del paseo o recorrido peatonal, Los Molinillos y el
Montecillo, los puentes, los pozos, otros cortijos y huertas, los sotos del
Guadajoz y el embalse de Vadomojón, son puntos e hitos singulares del entorno.
De ellos el embalse es el elemento que hasta la fecha desde la iniciativa
privada y pública han recibido más atención desde el Club Náutico del Albendín o
desde el Ayuntamiento; otros como Los Molinilllos y el Montecillo, están en la
lista de futuras actuaciones en el ámbito del proyecto Baena Cultura, y como en
el caso anterior, todos a la espera un enfoque territorial e integrador.
Equipamientos, infraestructuras y servicios turísticos (1.3)
Nunca, salvo contadas excepciones, nos acordamos del turismo
cuando otras actividades como el aceite, la construcción y los comercios
generaban riqueza. Nada nos hacía pensar que el precio del aceite superaría los
costes de producción, que estallaría la burbuja inmobiliaria o que el poder
adquisitivo de la gente se limitará tanto como en la actualidad. Igual que
tuvimos que pensar en alternativa al olivar y mirar quizás al potencial de la
huerta que no hicimos en su día, tampoco llegamos a reconocer y menos a
consolidar la importancia de las escasas iniciativas privadas que en torno al
turismo surgieron en época de bonanza. Hay quedaron los intentos de reconvertir
elementos singulares del territorio como el Cortijo Bajo, los proyectos de
puesta en valor del Doncellar y su entorno en Vadomojón, los apartamentos con
potencial turístico del Llano, o la oferta de alojamiento de algunas de las
casas de la localidad.
Con relación a otros equipamientos, los proyectos originales
de una casa-museo de carácter etnográfico o de Semana Santa, así como la mejora
y puesta en valor la noria y su entorno han tardado más de 10 años en concretarse
como más o menos éxito. En el primer caso, la actual casa-museo etnográfico
cumplió con los objetivos de habilitar un espacio para estudiar y difundir el
patrimonio rural, pero quedan pendientes los de su mantenimiento y ampliación.
En el caso de la Casa-Museo de la Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno,
ocurre algo parecido. Los esfuerzos de cara a su inauguración cumplieron con
las expectativas iniciales, pero ante la falta de continuidad, tanto en el
desarrollo interpretativo como en la adaptación del edificio a la función
expositiva, ha llevado a un estado actual de deterioro de los materiales
originales y a una pérdida de interés general por uno de los hitos singulares
de Albendín, su Semana Santa. Respecto a la noria, las últimas intervenciones municipales
han dejado un espacio de máximo interés tanto con las mejoras de iluminación,
como la habilitación del Parque Fluvial, sin embargo, quedan pendientes
actuaciones complementarias para consolidar el potencial de uso público del
entorno.
Respecto a otros equipamientos, salvo algunos intentos de
señalización desde la mancomunidad de municipios o desde el propio
ayuntamiento, poco más. Esperan su ocasión, los miradores en torno a los
Bermejales, El Almendral, o la habilitación del sendero del Guadajoz.
No tenemos punto de información turística en que el
visitante pueda obtener información sobre la oferta, tampoco en Baena ni en los
museos municipales, ni en la propia oficina de información turística
encontramos los escasos folletos que relacionados con el turismo en Albendín se
han elaborado en los últimos años.
La oferta actual de alojamiento es escasa, y en cualquier
caso poco conocida. Respecto a establecimientos de restauración la falta de
iniciativa empresarial poco convencida del su potencial e importancia o en su
caso agobiada por los escaso resultados a corto plazo, no ha permitido el
desarrollo de una oferta gastronómica adecuada, salvo en días contados de
Semana santa o en la Ruta de La Tapa.
En resumen, queda pendiente una dotación adecuada de
equipamientos turísticos como senderos temáticos y señalización en general,
miradores y puntos de información que por su naturaleza y ámbito debería ser
promovidas por las distinta administraciones públicas con competencias, desde
el Ayuntamiento, La Mancomunidad y Grupo de Desarrollo, la Diputación, y las
Delegaciones Provinciales correspondientes de la Junta de Andalucía. Pero también
queda a la espera el desarrollo de iniciativas privadas con relación al
alojamiento y restauración, así como relacionadas con servicios turísticos de
apoyo a la visita como guías, paseos en bicicleta, caballos, actividades náuticas,
etc.
LA DEMANDA TURÍSTICA DE ALBENDÍN (2)
Tan importante es reconocer las oportunidades y limitaciones
de la actual oferta turística de Albendín y su entorno, como algunos aspectos
relacionados con el visitante o el turista. El primero es la persona que un
momento dado decide pasar una jornada en Albendín recorriendo sus calles,
visitando sus museos, su monumentos o asistir a los actos culturales y
recreativos relacionadas con las diferentes fiestas de carácter religioso
(Semana Santa, Romería, Candelaria, Corpus,…) o popular (Ferias de Agosto y
Septiembre, Carnaval,…) de la localidad. El turista, es la persona que además
de esta jornada diaria decide prolongar su estancia aprovechando el alojamiento
que le ofrece la casa familiar, los amigos o la oferta de alojamiento público
existente, y seguir participando de la fiesta o de los paseos por el entorno.
Visitantes y turistas tienen múltiples perfiles, expectativas, necesidades y
capacidad de gastos que difícilmente podemos tipificar sin estudios específicos
como los que se suelen hacer en otros ámbitos turísticos.
Sin entrar en el rigor técnico, y necesario para una
efectiva caracterización de la demanda actual y potencial de la oferta
turística de Albendín, a continuación presentamos algunas cuestiones que desde
ADLT se consideran de interés.
Sobre la información y promoción turísticas (2.1)
Antes que una persona elija Albendín como destino turístico
o jornada, debe encontrar información adecuada sobre su oferta turística. Para
ello puede utilizar los servicios que le ofrecen los correspondientes
operadores turísticos y agencias de viaje, o mediante la consulta particular a
diferentes medios de disponibles de promoción turística relacionados con rutas
culturales, turismo activo, rural, etc. disponibles en internet o en las oficinas
de información correspondientes, o simplemente preguntar a amigos y familiares
sobre qué ver y hacer en Albendín.
La presencia de Albendín en el ámbito de los operadores
turísticos es escasa o nula. La falta de alojamiento, dinamización y todo el
conjunto de cosas que ya hemos comentado. Respecto a la participación de
Albendín en la documentación turística relacionada con rutas o itinerarios a
mayor escala, tanto de lo mismo. A nivel municipal, Albendín participa de la
promoción general de los eventos y patrimonio general del proyecto Baena
Cultura, pero elementos singulares como los Molinillos, el Montecillo, la
Silera, las salinas, y así otros tantos elementos de los que hemos dado cuenta
en ADLT, hasta la fecha son difíciles de ver en la información on line o en los diferentes materiales
de difusión del proyecto. Tampoco participa Albendín de rutas culturales en las
que Baena aparece como municipio, como caminos de pasión, el camino de
Santiago, o la Ruta del Califato, entre otras. A nivel comarcal, tampoco Albendín
ocupa mucho espacio ni en las acciones de promoción turística de la
Mancomunidad de Municipios, y menos en las del Grupo de Desarrollo Rural del
Guadajoz (ADEGUA). Otro tanto de lo mismo a nivel provincial o regional.
La falta de presencia en estos medios, lejos de ser un
problema atribuible a los promotores de las diferentes iniciativas, es un
problema de ámbito local, tanto de la iniciativa privada como pública. En el
primer caso, la falta de emprendedores y en el segundo la escasa capacidad del
inversión pública crea un círculo vicioso en el que no hay promoción, no hay
iniciativa empresarial, no hay oferta, no hay demanda…, que debemos romper con
máxima prioridad con objeto de que exista más promoción, más iniciativas
empresariales, más oferta, más demanda.
Las expectativas y exigencias de la demanda (2.2)
La decisión de Albendín como objeto de visita y turismo
genera expectativas diferentes según la tipología de la demanda. El que viaja o
vuelve a Albendín de la mano de amigos o familiares para pasar un determinado
día, fin de semana o puente, sabe de antemano dónde dormir y comer. De la
satisfacción de las expectativas de este primer contacto, puede que el viajero
vuelva con nuevos acompañantes, independientemente de que se sus amigos y
familiares regresen al pueblo durante la semana santa o el verano.
Este es sin duda el primer grupo que define demanda
turística de Albendín, y uno de los más importantes del turismo rural, incluye
las familias que vuelven a pasar vacaciones y días festivos que aprovechan la
casa propia vacía durante el resto del año, o la casa de su familiares. Es un
grupo que busca el encuentro con la familia y amigos pero que también está
acostumbrado o al menos conoce unos servicios de restauración, alojamiento y
equipamientos turísticos de su localidad de origen o en su entorno que utiliza
o puede utilizar, pero sobre todo comparar con los que Albendín ofrece. Este
visitante o turista, al que se le llega a dedicar toda una feria como la de
Agosto, en honor a nuestros emigrantes, cumple sus expectativas en función del
desarrollo de su estancia, de lo que haya comido, visto o hecho fuera o dentro
entorno familiar. A la familia que llega con los pequeños, una oferta de
actividades de tiempo libre en torno a la piscina y parque municipal, un paseo
a caballo o una jornada en la huerta puede ser lo suficientemente atractivo
para que en el siguiente viaje vuelva con una agenda ampliada de cosas por
hacer e incluso acompañado de amigos.
El segundo grupo de visitantes o turistas está formado por aquellas
personas que incluyen al pueblo como punto de parada en un viaje organizado
(ruta en bicicleta, car,..) o como objeto especifico de visita interesado en
ver o hacer algo especifico como la noria y el paseo o pesca en el embalse. En
el primer caso, la estancia será corta, como máximo de varias horas, el tiempo
suficiente para ver como mucho la noria, o tomarse un descanso en la ruta. En
el segundo, la jornada se amplía a 6-8 horas e incluye un conjunto de
actividades que van desde un paseo en barca o pesca, una largo paseo en
bicicleta, con desayuno y una comida en el mismo embalse o una parada del
itinerario. Se trata de viajeros a los que desde poblaciones más o menos
cercanas Albendín y su entorno despierta interés particular, pero que carecen de
la perspectiva global del conjunto de la oferta. Suelen verse durante las
mañanas de domingo o sábado en grupos o título individual por el parque, la
noria o en las orillas de Vadomojón. Aunque repitan el viaje no necesitan
alojamiento.
Y por último, entramos en el viajero o turista que decide
pasar más de una noche en el pueblo, bien como parada de una ruta más amplia, o
como destino especifico de su tiempo libre o vacaciones. Hasta la fecha, pocos
han sido los turistas que de este tipo han pasado por el pueblo por razones
obvias, pero si somos consientes que al menos han preguntado por la posibilidad
de alojamiento. Se trata de turistas que pueden responder a un tipo general de
usuario de turismo rural interesado en valores culturales o ambientales, en el turismo
natural, activo o cultural. Son usuarios en su mayoría de la capital o de otras
provincias que practican el turismo rural de forma periódica en otras comarcas
de larga y mayor tradición turística que la de Albendín (Subbética, Alpujarras,
Sierra Morena, etc.). Conocen una amplia variedad de equipamientos y las
especificaciones de cada uno de los tipos de alojamientos rurales.
La capacidad de gasto de la demanda (2.3)
La cantidad que cada uno de estos tres tipos de visitantes y
turistas decida invertir en su viaje o estancia en Albendín dependerá de sus
expectativas, calidad de servicios recibida y por supuesto, poder adquisitivo.
A falta de estudios específicos, no quedaría más remedio que recurrir a otras
fuentes de carácter general o de otras comarcas. La cuestión es qué fuentes o
qué comarcas consideramos como útiles para el caso concreto de Albendín. En
principio, pocas o ninguna, en cuanto que las experiencias o comarcas
analizadas están lejos de la realidad actual e inmediata de Albendín. Decir que
el gasto medio por excursión varía a nivel de Andalucía entre 17 y 22 euros
según la provincia, y por día de turismo entre 40 y 70 euros persona y día, es
tanto como dar rienda suelta a cábalas y proyectos ilusionantes que acaben en
rotundo fracaso y lo peor de todo que desanimen cualquier tipo de iniciativa
empresarial.
Por tanto es importante y prioritario igual que otros
aspectos, establecer unas valores de referencia a incluir en los estudios de
viabilidad de cualquier iniciativa empresarial relacionada con el turismo en
Albendín. Una manera inmediata es preguntar a los distintos establecimientos de
restauración de la localidad el volumen de ventas relacionado con los
residentes y visitantes a lo largo del año. Esto nos daría idea de una primera
aproximación al tema y quizás la sorpresa de cifras más que interesantes
durante periodos concretos como semana santa, algunos puentes y días de verano,
en los que el gasto medio solo en restauración por persona y día puede alcanzar
cifras nada despreciables.
LA EMPRESA TURÍSTICA DE ALBENDÍN (3)
Pocas han sido las iniciativas turísticas de carácter
privado en Albendín; menos o casi ninguna las que se han consolidado, al margen
de los establecimientos de restauración que más o menos hacen su agosto en
tiempos de verano (ferias), primavera (semana santa) o invierno (navidad y fin
de año).
Pasemos página, y abramos un libro en blanco en el que
escribamos experiencias relacionadas con nuevas iniciativas empresariales de
alojamiento, restauración y actividades turísticas desde la idea de calidad en
los servicios y atención al cliente. Al respecto, iniciativas como el curso
sobre alojamientos rurales, y otros similares juegan un papel fundamental, pero
debemos profundizar en varios aspectos de cara a la apuesta turística de la localidad.
Solvencia técnica, administrativa y financiera de la empresa
turística (3.1.)
Como en cualquier otro ámbito de actividad económica, la
creación de una empresa relacionada con el turismo (alojamiento, restauración o
servicios de ocio) está sujeta a unos procedimientos administrativos y
obligaciones fiscales. Lejos está la imagen que algunos medios de comunicación
o campañas publicitarias nos ofrecían de los lugareños con boina y pañuelo
satisfaciendo los gustos exquisitos del turista con el mejor plato (o lata) de
fabada tradicional. El turismo rural es un sector que sin personal ni medios
suficientemente formados y adecuados tiene poca probabilidad de éxito.
Como todo negocio, la empresa de turismo activo, alojamiento
turístico o de simples paseos en barco por el embalse necesita de un plan de
negocio en el que se especifique el producto o servicio, se analice el mercado,
con su oferta y demanda potencial, y se asignen unos recursos humanos y
técnicos adecuados con un balance realista de ingresos y gastos. No es tarea
sencilla, como tampoco abrir un taller de mecánica en un pueblo con escaso
parque móvil o un nuevo invernadero en Almería, pero tampoco imposible. Pocos
Ayuntamientos invierten el 70% de su presupuesto en cultura y turismo como el
Ayuntamiento de Baena, lo que demuestra el compromiso y apuesta municipal por
estos temas como alternativa de desarrollo posible. La iniciativa privada
debería hace tanto de lo mismo, y comenzar al menos a reflexionar sobre los
valores y limitaciones que el turismo, ya en el entorno de Albendín, se pueden
aprovechar o hay que corregir.
La calidad y la excelencia como bandera (3.2)
Hablamos antes del círculo vicioso entre la falta de
inversión pública y la iniciativa privada (…no hay promoción, no hay iniciativa
empresarial, no hay oferta, no hay demanda…). Alguien tiene que dar el primer
paso o salto y nadar contracorriente. La empresa debe asumir sus riesgos y en su
caso minimizarlos desde el estudio del mercado y estrategias de comercialización
privadas como cualquier almazara de las muchas del marco de la Denominación de
Origen Baena, lo que no quieta que para desarrollar y velar por el concepto de
calidad y excelencia del sello o etiqueta correspondiente, la DO exija unos estándares
de calidad, o que el Ayuntamiento de Baena sea el titular del Mueso del Olivar
y el Aceite, o el promotor de las jornadas del olivar. Las empresas tienen que
echar a andar igual que las administraciones públicas apoyar en la medida de
sus competencias la actividad emprendedora o empresarial, o la puesta en valor
del patrimonio cultural y natural con interés turístico. En ambos casos debe
primar la calidad como objetivo desde la formación, la asistencia técnica, y la
inversión necesaria.
Proyecto compartido (3.3)
Desde ADLT no sólo aplaudimos cualquier iniciativa pública
de lo cultural y su aprovechamiento como recurso sino que nos implicamos de
forma directa con nuestro tiempo y trabajo sin ninguna otra satisfacción que la
de ver crecer el número de seguidores, entradas y comentarios del Blog. Haga lo
mismo la empresa privada y reflexione al menos sobre las alternativas
económicas que desde el turismo nos puedan ayudar no tanto a volver a tiempos
pasados como a generar un nuevo modelo de desarrollo que evite caer cada 10
años en una nueva crisis socioeconómica. Y en el mismo sentido, que las
administraciones públicas vean el territorio como un espacio en el que tienen
cabida múltiples actividades económicas y que fomenten la puesta en valor de su
patrimonio desde la planificación y el apoyo a cualquier iniciativa empresarial
o cultural que repercuta en el bienestar de su población.
Compartamos pues nuestras obligaciones y compromisos, y
entre todos contribuyamos a hacer realidad un nuevo modelo de desarrollo desde
la cultura y el patrimonio de Albendín y su entorno.