Quizás no sea el Marbella el afluente más grande del Guadajoz; el Víboras, el San Juan o el Salado de Priego pelearían por ocupar este puesto. Sin embargo, no hay río en la cuenca que en su corto curso cuente con más aprovechamientos hidráulicos de carácter histórico y riberas singulares dignas de especial protección.
De sus aprovechamientos hablamos en su día con motivo del último número de SALSUM, serie de monografías del museo histórico municipal de Baena [1]. Recordar sólo que su patrimonio hidráulico con 17 molinos entre Luque y Baena, o 35 según Madoz, nada tiene que envidiar al de otros ríos de larga tradición hidráulica como el Guadaira en Sevilla, el Guadalete en Arcos, o el mismo Guadalquivir en Córdoba [2].
Respecto a sus valores ambientales, sus fuentes en el entorno del Parque de la Subbéticas conservan parajes únicos que nos describen guías y folletos de este espacio natural. En Baena, a pesar de que gran parte de su curso ha sido ocupado por la huerta, el olivar y la caña, todavía existen tramos en los que aparecen saucedas y alamedas dignas de formar parte de los catálogos e inventarios ya presentados en anteriores entradas y como no de protección especial igual que otros elementos recogidos por el PGOU de Baena. Son estas manchas los restos de antiguas mimbreras y alamedas negras que daban sombra en todo su curso a peces, anguilas y arriguelas que se mencionan a principios del siglo XIX por Miñano y Madoz.
El Marbella es también un rio de historia y religiosidad popular. Junto a sus aguas se alza desde principios del siglo XVIII la ermita dedicada a la Virgen de los Ángeles, tallada en tiempos remotos sobre la misma piedra y peñón que la cobija [3]. En la otra orilla el Minguillar oculta las ruinas de Iponuba pero también los restos de proyectos rotos como los Parques Arqueológico y del Olivar previstos en su día por el planeamiento municipal.
Con la instalación de equipamientos de uso público, el tramo de la ermita se consolida como uno de los puntos tradicionales de encuentro y ocio de la población, con un enorme potencial para diversificar la oferta natural del municipio y conexión con la vía verde.
Nace en el Marbella en la fuente del mismo nombre a una 483 m de altitud entre las sierras de Luque y Zuheros [4]. De este manantial, toma el Marbella sus aguas y su nombre. Su significado está relacionado con el denominación de un antiguo territorio pago o distrito agrícola (nahiya) de Al-andalus perteneciente a la Cora de Cabra, denominado Marballub [5]. Marballo, Marballa o Marvella son términos que también se han utilizado para nombrar al río y su manantial.
Sobre su etimología existen varias posibilidades. Respecto al uso de la palabra Marbella en el caso de la conocida localidad malagueña algunos autores consideran un origen fenicio y lo asocian a Maharbal que podría significar “castillo de madera” como algunos restos encontrados en la ciudad o estar relacionado con el personaje histórico homónimo y posible fundador de Marbella [6].
Otros autores presentan otra alternativa interesante y más cercana a nuestro Marbella. Se señala el origen prerromano de la palabra compuesta por MAR (de MA y AR, cantidad y agua) y BILA/BILLA (monte), algo así como “monte con mucha agua” [7]. En el caso del topónimo Marbella en Luque, se considera derivado de la voz latina marba, marva relacionada también con las aguas estancadas y cristalinas.
Sea corriente o manantial, grande o pequeño, nuestro Marbella es un río singular, cantado por poetas y descrito por viajeros de Al-andalus, y como el Guadajoz, río de historias por descubrir y vivir.
Entrada dedicada a Talbanés por su interés en el blog y últimos comentarios; compartimos aficiones y cursos de agua.
[1] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2011/09/salsvum.html
[2] http://viviendorios.blogspot.com/2011/09/patrimonio-hidraulico-de-la-cuenca-del.html
[3]. VALVERDE PERALES, F. (1903). Historia de la Villa de Baena. Edición de 1994 del Ayuntamiento de Baena.
[4] http://www.conocetusfuentes.com/nueva/ficha_detalle.php?id_fuente=130
[5] http://www.enluque.es/paginas/historia/Toponimia/toponimos-luquenos.htm
[6] http://www.andalucia.cc/marbella/historia/conjetura.html
[7] http://www.marbellaexclusive.com/sobre-marbella.php
jueves, 19 de enero de 2012
viernes, 6 de enero de 2012
Consumo y hábitos culturales de los Andaluces. Datos de referencia para Baena Cultura
En alguno de los últimos plenos he escuchado que el Ayuntamiento de Baena invertía en torno al 70% de su presupuesto en Cultura. No sé si dicho comentario tiene base real, tampoco cuál es el presupuesto para este año ni como se desglosa, pero se me antoja que el desarrollo del proyecto Baniana ocupará una parte importante de los gastos previstos, así como la suma de otras actividades relacionadas con el mantenimiento de los museos municipales, el parque arqueológico de Torreparedones, el Liceo, Ferias y otras actividades de carácter cultural.
Bienvenida sea esta apuesta por la cultura, sea como base para dar forma a la oferta turística del territorio o como derecho de todo ciudadano a mejorar su bienestar a través de su implicación y participación en actos culturales. Sin embargo ¿Tiene la sociedad interés por la cultura? ¿Está la población identificada con esta apuesta municipal por lo cultural? ¿Se demanda más o menos inversión en actividades culturales? ¿Ahora en tiempo de crisis, deberíamos gastar más o menos en cultura como alternativa de desarrollo o como “lujo” del que podemos prescindir?
Para el que escribe, como profesional que vive de la gestión del patrimonio natural y cultural, la cultura y el medio ambiente forma parte del trabajo diario, y es la base sobre la que se sustenta mi familia. Para mí, estas cuestiones así como otras relacionadas con el medio ambiente sobre qué piensan o cómo se comportan ciudadanos y administraciones son fundamentales. De lo que piensan y hacen los responsables sobre medio ambiente y en particular sobre el tema del agua ya presenté en su día algunos resultados y reflexiones sobre los datos aportados por el ECObarómetro de Andalucía [1]; hoy, le toca a la cultura.
Presentamos algunos datos sobre los hábitos y consumo que hacen de lo cultural los andaluces a partir de los resultados de la última encuesta realizada por la Consejería de Cultura [2].Aunque se comentan algunos resultados generales, nos centraremos en los datos relacionados con monumentos, museos, exposiciones y yacimientos arqueológicos, temas o propuestas básicas de la oferta cultural del proyecto Baena-Cultura con objeto de orientar posibles líneas de trabajo de difusión y marketing interno dirigidas a la población local y al público en general.
La encuesta de consumo y hábitos culturales de los andaluces (HABICU 2010)
La encuesta es un trabajo de investigación social financiado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía mediante un convenio de colaboración con el Consejo de Investigaciones científica. Este estudio analiza el comportamiento de los andaluces en materia de consumo de bienes culturales, así como los hábitos que desarrolla la población en su relación con las distintas manifestaciones de la cultura en función de variables como la edad, sexo, nivel de estudios, hábitat de residencia y nivel de renta de 2400 personas encuestadas como muestra representativa de la población Andaluza, con 233 en la provincia de Córdoba.
La encuesta incluye un total de 54 cuestiones sobre el interés de los andaluces por las diversas actividades culturales, su comportamiento y hábitos de ocio tanto en días laborables como en fines de semana y días festivos; la participación en distintas actividades culturales y de ocio, y el gasto medio que realizan; y preguntas específicas sobre las tres manifestaciones que reciben mayor apoyo social en la región: la música, el cine y la lectura, así como algunas aficiones practicadas de manera activa por los ciudadanos como la fotografía, pintura, música, etc.
Respecto a los temas de carácter monumental, museístico o arqueológico, la encuesta los incluye como actividad cultural sobre la que se valora su interés general respecto a otras actividades, y algunas cuestiones de detalle como la frecuencia de visitas y gasto aproximado que hizo para ello.
El interés cultural de los andaluces
Los monumentos, los museos y los yacimientos arqueológicos son actividades culturales sobre las que los andaluces manifiestan poco interés cuando las comparamos con otros temas como la música, el cine o la lectura. En un escala de 0 a 10, en la que 0 representa ningún interés, y 10 el máximo interés, escuchar música (con 8 puntos), la música en general (7) y los conciertos de música actual (6) se destacan del resto de actividades propuestas. Sigue la lista de actividades de interés con el cine y la lectura en general (6), la lectura de libros y periódicos (5) y los monumentos (5).
Otras actividades como el teatro, los conciertos de música clásica, o las exposiciones, no superan los cuatro puntos. Los yacimientos arqueológicos y los museos estarían en los puestos 14 y 15 de la lista de las 21 actividades propuestas.
Los hábitos de ocio de los andaluces
Tampoco aparece la visita a estos espacios en el grupo de actividades que ocupan el tiempo libre de los encuestados. Ver la televisión es la actividad más frecuente en el tiempo de ocio en días laborables y también en festivos y fines de semana. Durante la semana escuchar música y pasear o hacer ejercicio completa el tiempo libre, mientras que en fiestas y el fin de semana salimos con la familia o con los amigos.
La visita a espacios culturales queda en un segundo plano, y se orienta a eventos de tipo festivo como ferias y al cine. A pesar del bajo interés señalado, los encuestados manifiestan haber asistido al menos una vez durante el último año (2010) a un monumento (29,6%), un museo (20,6%) o una exposición (19,2%). Sólo el 11,7% visitó un yacimiento arqueológico, aunque con más frecuencia que otros eventos como los toros, los conciertos de música clásica, la ópera o la zarzuela. Algo es algo.
Sobre la frecuencia de visita, la mayoría de los encuestados señalan que nunca o casi nunca visitan yacimientos arqueológicos (64%), igual que en el caso de exposiciones (56%) y museos (51%). Sólo 3 o menos de 3 encuestados de cada 10 lo han hecho en el último año o trimestre. Datos que reflejan la poca asistencia a este tipo de sitios, quizás una sola vez con el colegio y otra cuando de mayores llevamos a nuestros hijos.
Las causas de la escasa frecuencia de visitas se relaciona con el nulo o bajo interés que despiertan en la población; no se trata ni de precio, ni de edad, simplemente educación. Sólo los encuestados con mayor de nivel de estudios señalan sus preferencias y asistencia periódica a monumentos, museos, exposiciones o yacimientos.
La época dorada de los museos
A pesar de estos datos, una buena parte de la literatura especializada sigue hablando de la época dorada de los muesos y de la puesta en valor del patrimonio cultural. Durante los últimos 20 años se han inaugurado la mitad de los museos existentes en España, cerca de 2000, uno por cada 24000 habitantes, lo que representa un aumento espectacular de la oferta museográfica y que se acompaña con un ligero aumento también de la demanda de este tipo de centros, no tan espectacular debido a la amplitud de la oferta (competencia entre museos).
Sobre Baena no he encontrado referencias sobre estadísticas oficiales de visitas a los muesos municipales o a sus monumentos. En el caso de Torreparedones, las 15.000 visitas del primer año según el Día de Córdoba [3], auguran datos interesantes para el futuro, más teniendo en cuenta su impresionante potencial, ya realidad, con nuevos descubrimientos cada día de trabajo.
En el ámbito de Andalucía RAMOS LIZANA [4] presenta algunos datos que pueden servir de referencia para evaluar esta cifra u otras relacionadas con visitas de carácter cultural y museos. La Alhambra y Generalife de Granada es el complejo monumental de Andalucía más visitado con una media anual de 2 millones de visitantes; con 1,2 millones le seguirían la Catedral y los Reales Alcázares de Sevilla, y la Mezquita de Córdoba. Otros monumentos de Córdoba reciben un número medio anual en torno a los 370 mil habitantes con la Sinagoga y el Alcázar de los Reyes Cristianos y los 170 mil de Medina Zahara.
En el caso de yacimientos arqueológicos destaca Itálica en Santiponce (Sevilla) con 215 mil visitantes anuales y Baelo Claudia con 84 mil. Los dólmenes de Menga y Viera en Antequera reciben 48 mil visitantes y la necrópolis y anfiteatro de Carmona 32 mil. Otros yacimientos “menores” según el número de visitas serian los de Cástulo en Linares o Carteia en San Roque con 3 mil visitas anuales.
Respecto a los museos, destacan el museo Picasso de Málaga y el Parque de las Ciencias de Granada con algo más de 385 mil visitantes anuales. En Córdoba el museo de la Torre de Calaorra tiene unos 98 mil visitantes y el de Julio Romero de Torres 76 mil. Antes de su ampliación, el valor medio de visitantes del museo arqueológico y etnográfico de Córdoba era de 36 mil. Otros museos arqueológicos cercanos a Baena como el de Úbeda y Ecija tienen unas 25 mil visitas anuales. Mientras que el número de visitantes en el de Montoro, Puente Genil, Cañete, Monturque, La Rambla o Santaella no pasa de 2 mil al año. En los último años los las cifras aumentan de forma significativa en los principales museos arqueológicos de Andalucía llegando a 86 mil en el de Sevilla, 63 en Córdoba, 50 en Úbeda y 15 mil en el de Linares [5].
Algunas propuestas para Baena Cultura
Estos datos vienen a confirmar el aumento de la demanda por este tipo de museos y posiblemente unos buenos resultados futuros para el de Baena. Sin embargo, igual que en el caso de Torreparedones con objeto de hacer realidad e incluso mejorar estos resultados habrá que hacer esfuerzos adicionales. En el caso del museo, creo que es necesario definir líneas de trabajo en torno a la didáctica de las colecciones, así como establecer un programa de marketing y gestión general que plantee objetivos y actuaciones concretas.
En Torreparedones es urgente también mejorar la interpretación general de sus contenidos como parece que así hará el futuro centro, pero también a lo largo de los recorridos y puntos de interés de la visita. Pero también son retos importantes desarrollar una estrategia de puesta en valor y socialización del yacimiento a partir de los impresionantes resultados científicos que cada día aportan los trabajos arqueológicos; también consolidar y diversificar los accesos al parque; mejorar la accesibilidad de los itinerarios; y sobre todo la integración del conjunto en una propuesta territorial que aproveche otros recursos patrimoniales de carácter arqueológico, etnográfico y natural del territorio.
Es bueno, útil, rentable y necesario seguir invirtiendo en cultura, pero siempre con sentido, con estrategia y un plan general de carácter integral y coordinado que considere la población local, el público general y el territorio. Un trabajo complicado pero posible con la ayuda financiera siempre escasa, la participación de toda la sociedad, incluyendo técnicos, emprendedores y las diferentes administraciones competentes; un reto para Baena Cultura, pero también una oportunidad posible y necesaria en estos tiempos difíciles.
[1] http://viviendorios.blogspot.com/2011/02/como-hemos-cambiado-10-anos-de.html
[2] http://www.juntadeandalucia.es/cultura/web/estadistica/sites/consejeria/estadistica/habicu
[3] http://www.eldiadecordoba.es/article/provincia/1149986/ano/fructifero/torreparedones.html
[4] RAMOS LIZANA, M. (2007). El turismo cultural, los museos y su planificación. Editorial TERA.
[5] http://www.juntadeandalucia.es/cultura/web/estadistica/sites/consejeria/estadistica/estadisticas_museos
Imágenes tomadas de baenacultura.es
Bienvenida sea esta apuesta por la cultura, sea como base para dar forma a la oferta turística del territorio o como derecho de todo ciudadano a mejorar su bienestar a través de su implicación y participación en actos culturales. Sin embargo ¿Tiene la sociedad interés por la cultura? ¿Está la población identificada con esta apuesta municipal por lo cultural? ¿Se demanda más o menos inversión en actividades culturales? ¿Ahora en tiempo de crisis, deberíamos gastar más o menos en cultura como alternativa de desarrollo o como “lujo” del que podemos prescindir?
Para el que escribe, como profesional que vive de la gestión del patrimonio natural y cultural, la cultura y el medio ambiente forma parte del trabajo diario, y es la base sobre la que se sustenta mi familia. Para mí, estas cuestiones así como otras relacionadas con el medio ambiente sobre qué piensan o cómo se comportan ciudadanos y administraciones son fundamentales. De lo que piensan y hacen los responsables sobre medio ambiente y en particular sobre el tema del agua ya presenté en su día algunos resultados y reflexiones sobre los datos aportados por el ECObarómetro de Andalucía [1]; hoy, le toca a la cultura.
Presentamos algunos datos sobre los hábitos y consumo que hacen de lo cultural los andaluces a partir de los resultados de la última encuesta realizada por la Consejería de Cultura [2].Aunque se comentan algunos resultados generales, nos centraremos en los datos relacionados con monumentos, museos, exposiciones y yacimientos arqueológicos, temas o propuestas básicas de la oferta cultural del proyecto Baena-Cultura con objeto de orientar posibles líneas de trabajo de difusión y marketing interno dirigidas a la población local y al público en general.
La encuesta de consumo y hábitos culturales de los andaluces (HABICU 2010)
La encuesta es un trabajo de investigación social financiado por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía mediante un convenio de colaboración con el Consejo de Investigaciones científica. Este estudio analiza el comportamiento de los andaluces en materia de consumo de bienes culturales, así como los hábitos que desarrolla la población en su relación con las distintas manifestaciones de la cultura en función de variables como la edad, sexo, nivel de estudios, hábitat de residencia y nivel de renta de 2400 personas encuestadas como muestra representativa de la población Andaluza, con 233 en la provincia de Córdoba.
La encuesta incluye un total de 54 cuestiones sobre el interés de los andaluces por las diversas actividades culturales, su comportamiento y hábitos de ocio tanto en días laborables como en fines de semana y días festivos; la participación en distintas actividades culturales y de ocio, y el gasto medio que realizan; y preguntas específicas sobre las tres manifestaciones que reciben mayor apoyo social en la región: la música, el cine y la lectura, así como algunas aficiones practicadas de manera activa por los ciudadanos como la fotografía, pintura, música, etc.
Respecto a los temas de carácter monumental, museístico o arqueológico, la encuesta los incluye como actividad cultural sobre la que se valora su interés general respecto a otras actividades, y algunas cuestiones de detalle como la frecuencia de visitas y gasto aproximado que hizo para ello.
El interés cultural de los andaluces
Los monumentos, los museos y los yacimientos arqueológicos son actividades culturales sobre las que los andaluces manifiestan poco interés cuando las comparamos con otros temas como la música, el cine o la lectura. En un escala de 0 a 10, en la que 0 representa ningún interés, y 10 el máximo interés, escuchar música (con 8 puntos), la música en general (7) y los conciertos de música actual (6) se destacan del resto de actividades propuestas. Sigue la lista de actividades de interés con el cine y la lectura en general (6), la lectura de libros y periódicos (5) y los monumentos (5).
Otras actividades como el teatro, los conciertos de música clásica, o las exposiciones, no superan los cuatro puntos. Los yacimientos arqueológicos y los museos estarían en los puestos 14 y 15 de la lista de las 21 actividades propuestas.
Los hábitos de ocio de los andaluces
Tampoco aparece la visita a estos espacios en el grupo de actividades que ocupan el tiempo libre de los encuestados. Ver la televisión es la actividad más frecuente en el tiempo de ocio en días laborables y también en festivos y fines de semana. Durante la semana escuchar música y pasear o hacer ejercicio completa el tiempo libre, mientras que en fiestas y el fin de semana salimos con la familia o con los amigos.
La visita a espacios culturales queda en un segundo plano, y se orienta a eventos de tipo festivo como ferias y al cine. A pesar del bajo interés señalado, los encuestados manifiestan haber asistido al menos una vez durante el último año (2010) a un monumento (29,6%), un museo (20,6%) o una exposición (19,2%). Sólo el 11,7% visitó un yacimiento arqueológico, aunque con más frecuencia que otros eventos como los toros, los conciertos de música clásica, la ópera o la zarzuela. Algo es algo.
Sobre la frecuencia de visita, la mayoría de los encuestados señalan que nunca o casi nunca visitan yacimientos arqueológicos (64%), igual que en el caso de exposiciones (56%) y museos (51%). Sólo 3 o menos de 3 encuestados de cada 10 lo han hecho en el último año o trimestre. Datos que reflejan la poca asistencia a este tipo de sitios, quizás una sola vez con el colegio y otra cuando de mayores llevamos a nuestros hijos.
Las causas de la escasa frecuencia de visitas se relaciona con el nulo o bajo interés que despiertan en la población; no se trata ni de precio, ni de edad, simplemente educación. Sólo los encuestados con mayor de nivel de estudios señalan sus preferencias y asistencia periódica a monumentos, museos, exposiciones o yacimientos.
La época dorada de los museos
A pesar de estos datos, una buena parte de la literatura especializada sigue hablando de la época dorada de los muesos y de la puesta en valor del patrimonio cultural. Durante los últimos 20 años se han inaugurado la mitad de los museos existentes en España, cerca de 2000, uno por cada 24000 habitantes, lo que representa un aumento espectacular de la oferta museográfica y que se acompaña con un ligero aumento también de la demanda de este tipo de centros, no tan espectacular debido a la amplitud de la oferta (competencia entre museos).
Sobre Baena no he encontrado referencias sobre estadísticas oficiales de visitas a los muesos municipales o a sus monumentos. En el caso de Torreparedones, las 15.000 visitas del primer año según el Día de Córdoba [3], auguran datos interesantes para el futuro, más teniendo en cuenta su impresionante potencial, ya realidad, con nuevos descubrimientos cada día de trabajo.
En el ámbito de Andalucía RAMOS LIZANA [4] presenta algunos datos que pueden servir de referencia para evaluar esta cifra u otras relacionadas con visitas de carácter cultural y museos. La Alhambra y Generalife de Granada es el complejo monumental de Andalucía más visitado con una media anual de 2 millones de visitantes; con 1,2 millones le seguirían la Catedral y los Reales Alcázares de Sevilla, y la Mezquita de Córdoba. Otros monumentos de Córdoba reciben un número medio anual en torno a los 370 mil habitantes con la Sinagoga y el Alcázar de los Reyes Cristianos y los 170 mil de Medina Zahara.
En el caso de yacimientos arqueológicos destaca Itálica en Santiponce (Sevilla) con 215 mil visitantes anuales y Baelo Claudia con 84 mil. Los dólmenes de Menga y Viera en Antequera reciben 48 mil visitantes y la necrópolis y anfiteatro de Carmona 32 mil. Otros yacimientos “menores” según el número de visitas serian los de Cástulo en Linares o Carteia en San Roque con 3 mil visitas anuales.
Respecto a los museos, destacan el museo Picasso de Málaga y el Parque de las Ciencias de Granada con algo más de 385 mil visitantes anuales. En Córdoba el museo de la Torre de Calaorra tiene unos 98 mil visitantes y el de Julio Romero de Torres 76 mil. Antes de su ampliación, el valor medio de visitantes del museo arqueológico y etnográfico de Córdoba era de 36 mil. Otros museos arqueológicos cercanos a Baena como el de Úbeda y Ecija tienen unas 25 mil visitas anuales. Mientras que el número de visitantes en el de Montoro, Puente Genil, Cañete, Monturque, La Rambla o Santaella no pasa de 2 mil al año. En los último años los las cifras aumentan de forma significativa en los principales museos arqueológicos de Andalucía llegando a 86 mil en el de Sevilla, 63 en Córdoba, 50 en Úbeda y 15 mil en el de Linares [5].
Algunas propuestas para Baena Cultura
Estos datos vienen a confirmar el aumento de la demanda por este tipo de museos y posiblemente unos buenos resultados futuros para el de Baena. Sin embargo, igual que en el caso de Torreparedones con objeto de hacer realidad e incluso mejorar estos resultados habrá que hacer esfuerzos adicionales. En el caso del museo, creo que es necesario definir líneas de trabajo en torno a la didáctica de las colecciones, así como establecer un programa de marketing y gestión general que plantee objetivos y actuaciones concretas.
En Torreparedones es urgente también mejorar la interpretación general de sus contenidos como parece que así hará el futuro centro, pero también a lo largo de los recorridos y puntos de interés de la visita. Pero también son retos importantes desarrollar una estrategia de puesta en valor y socialización del yacimiento a partir de los impresionantes resultados científicos que cada día aportan los trabajos arqueológicos; también consolidar y diversificar los accesos al parque; mejorar la accesibilidad de los itinerarios; y sobre todo la integración del conjunto en una propuesta territorial que aproveche otros recursos patrimoniales de carácter arqueológico, etnográfico y natural del territorio.
Es bueno, útil, rentable y necesario seguir invirtiendo en cultura, pero siempre con sentido, con estrategia y un plan general de carácter integral y coordinado que considere la población local, el público general y el territorio. Un trabajo complicado pero posible con la ayuda financiera siempre escasa, la participación de toda la sociedad, incluyendo técnicos, emprendedores y las diferentes administraciones competentes; un reto para Baena Cultura, pero también una oportunidad posible y necesaria en estos tiempos difíciles.
[1] http://viviendorios.blogspot.com/2011/02/como-hemos-cambiado-10-anos-de.html
[2] http://www.juntadeandalucia.es/cultura/web/estadistica/sites/consejeria/estadistica/habicu
[3] http://www.eldiadecordoba.es/article/provincia/1149986/ano/fructifero/torreparedones.html
[4] RAMOS LIZANA, M. (2007). El turismo cultural, los museos y su planificación. Editorial TERA.
[5] http://www.juntadeandalucia.es/cultura/web/estadistica/sites/consejeria/estadistica/estadisticas_museos
Imágenes tomadas de baenacultura.es
miércoles, 4 de enero de 2012
Árboles singulares (2). El taraje del Vado de Las Estacas y el acebuche de Ízcar
Entre los mares de olivos y tierra calma aparecen en la comarca islas e islotes naturales de carácter singular. Es el caso de árboles aislados con siglos de historia por contar, de resistencia al arado, al fuego o la tala indiscriminada, como el Taraje del Vado de Las Estacas y Acebuche de Ízcar.
Cuando hablamos de los tarajales del Guadajoz [1] os presentamos al taraje del Vado de Las Estacas. Hoy aportamos nuevos datos sobre este árbol singular así como del acebuche de Ízcar a partir de los contenidos de los correspondientes inventarios de árboles y arboledas singulares de Córdoba y Andalucía [2,3].
El taraje del Vado de Las Estacas es uno de los de mayor grosor de tronco de la provincia de Córdoba, y uno de los mayores de Andalucía, con cerca de 6 metros de perímetro y 9 metros de altura. Se ramifica a poca altura en dos ramas maestras con perímetros cercanos a 4 metros que sostienen una copa de ramaje bastante denso cuya proyección supera los 50 metros cuadrados.
Cuando en el 2002 y 2003 se presentaba el entorno del taraje se hablaba de un soto denso de tarajal, hoy como en otros tramos el taraje va poco a poco desapareciendo, resaltando aún más la singularidad de este árbol centenario.
El acebuche de Ízcar destaca también por su porte, con 12 metros de altura y 2 metros de diámetro a 1 metro de altura, y por la caprichosa forma de su tronco que abraza a la piedra caliza sobre la que nace, y que sin duda lo salvado de la tala. Se ramifica en tres ramas maestras que soportan una copa cuya proyección supera los 85 metros cuadrados, más que la superficie útil de la mayoría de pisos y apartamentos de la capital.
Como en el caso anterior, diez años después de su inventario, su entorno, antes de secano y cereal, se ve modificado con un nuevo olivar de regadío, que irá ahogando al acebuche hasta ocultarlo en pocos años, sin que nadie hubiera caído en preservar este espacio como uno de los pocos elementos naturales de nuestro patrimonio, a pesar de estar incluido en el Planeamiento Municipal como un elemento de gran interés ambiental que es necesario proteger. De acuerdo con la normativa del PGOU en estos sitios, en los que se incluyen, entre otros elementos, algunos árboles singulares como es el caso de este acebuche y la encina centenaria de Vadofresno, no se permitirá ninguna actuación que implique transformación del uso existente y/o que suponga un deterioro de sus valores naturales; por el contrario se realizarán en ellos actuaciones destinadas a la conservación y mejora de dichos valores (Artículo 8.1.19 sobre medidas para la protección y regeneración ambiental de los sitios o elementos singulares de carácter natural o seminatural. Normativa del Plan General de Ordenación Urbana del Municipio de Baena.)
Dedicamos a esta entrada a nuestros amigos Curro Ordoñez que nos remitió las fotos de estos dos “abuelos” que ilustran esta entrada y Manolo Luque que andando-ríos los presentó en su día a los técnicos de la Diputación. También lo hacemos a nuestras administraciones, a la regional y provincial para que no olviden estos y otros árboles singulares de nuestro entorno a pesar de incluirlos en sus inventarios y subrayar su interés y singularidad; y a la local para que tampoco lo haga y cumpla con la normativa vigente para garantizar su conservación.
[1] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2010/06/los-tarajales-del-guadajoz.html
[2] TAMAJÓN, R.; REYES, J. (2002). Árboles y Arboledas Singulares de la provincia de Córdoba. Diputación de Córdoba, Departamento de Medio Ambiente y Protección Civil. Serie Estudios de Medio Ambiente Provincial Nº 4.
[3] CONSEJERÍA DE MEDIO AMBIENTE (2003). Árboles y arboledas singulares de Andalucía. Junta de Andalucía.
Cuando hablamos de los tarajales del Guadajoz [1] os presentamos al taraje del Vado de Las Estacas. Hoy aportamos nuevos datos sobre este árbol singular así como del acebuche de Ízcar a partir de los contenidos de los correspondientes inventarios de árboles y arboledas singulares de Córdoba y Andalucía [2,3].
El taraje del Vado de Las Estacas es uno de los de mayor grosor de tronco de la provincia de Córdoba, y uno de los mayores de Andalucía, con cerca de 6 metros de perímetro y 9 metros de altura. Se ramifica a poca altura en dos ramas maestras con perímetros cercanos a 4 metros que sostienen una copa de ramaje bastante denso cuya proyección supera los 50 metros cuadrados.
Cuando en el 2002 y 2003 se presentaba el entorno del taraje se hablaba de un soto denso de tarajal, hoy como en otros tramos el taraje va poco a poco desapareciendo, resaltando aún más la singularidad de este árbol centenario.
El acebuche de Ízcar destaca también por su porte, con 12 metros de altura y 2 metros de diámetro a 1 metro de altura, y por la caprichosa forma de su tronco que abraza a la piedra caliza sobre la que nace, y que sin duda lo salvado de la tala. Se ramifica en tres ramas maestras que soportan una copa cuya proyección supera los 85 metros cuadrados, más que la superficie útil de la mayoría de pisos y apartamentos de la capital.
Como en el caso anterior, diez años después de su inventario, su entorno, antes de secano y cereal, se ve modificado con un nuevo olivar de regadío, que irá ahogando al acebuche hasta ocultarlo en pocos años, sin que nadie hubiera caído en preservar este espacio como uno de los pocos elementos naturales de nuestro patrimonio, a pesar de estar incluido en el Planeamiento Municipal como un elemento de gran interés ambiental que es necesario proteger. De acuerdo con la normativa del PGOU en estos sitios, en los que se incluyen, entre otros elementos, algunos árboles singulares como es el caso de este acebuche y la encina centenaria de Vadofresno, no se permitirá ninguna actuación que implique transformación del uso existente y/o que suponga un deterioro de sus valores naturales; por el contrario se realizarán en ellos actuaciones destinadas a la conservación y mejora de dichos valores (Artículo 8.1.19 sobre medidas para la protección y regeneración ambiental de los sitios o elementos singulares de carácter natural o seminatural. Normativa del Plan General de Ordenación Urbana del Municipio de Baena.)
Dedicamos a esta entrada a nuestros amigos Curro Ordoñez que nos remitió las fotos de estos dos “abuelos” que ilustran esta entrada y Manolo Luque que andando-ríos los presentó en su día a los técnicos de la Diputación. También lo hacemos a nuestras administraciones, a la regional y provincial para que no olviden estos y otros árboles singulares de nuestro entorno a pesar de incluirlos en sus inventarios y subrayar su interés y singularidad; y a la local para que tampoco lo haga y cumpla con la normativa vigente para garantizar su conservación.
[1] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2010/06/los-tarajales-del-guadajoz.html
[2] TAMAJÓN, R.; REYES, J. (2002). Árboles y Arboledas Singulares de la provincia de Córdoba. Diputación de Córdoba, Departamento de Medio Ambiente y Protección Civil. Serie Estudios de Medio Ambiente Provincial Nº 4.
[3] CONSEJERÍA DE MEDIO AMBIENTE (2003). Árboles y arboledas singulares de Andalucía. Junta de Andalucía.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Oro blanco de la campiña. Salinas de Albendín y Baena
Del pasado marino del territorio y los caprichos del plegamiento alpino, la sal fluye por la mayoría de nuestros arroyos y ríos. Salsum es el nombre que dieron los romanos al Guadajoz, y salado es el calificativo más frecuente de nuestros arroyos. La sal como el agua y el aire, es un elemento indispensable para la vida, lleno de tradiciones y supersticiones, fuente de riqueza y poder, oro blanco antiguo entre tanto mar de olivos y trigo.
El aprovechamiento de la sal es tan viejo como la humanidad. Se utiliza de miles de formas, en la alimentación, en la industria, la agricultura o la ganadería. La sal fue mercancía, como el tabaco y el papel timbrado, objeto de estanco, sujeta al control estatal o señorial como se recoge en las ordenanzas de la Villa de Baena [1].
Igual que de nuestro cuerpo, forma parte de nuestra cultura. Seguramente los habitantes de Torreparedones, colocarían un poco de sal en los labios de los recién nacidos para protegerlos, y quién sabe si sus primeros moradores, antes de rendirse con sus exvotos ante la diosa en el santuario, rendían culto a la sal como se hacía en el litoral gaditano antes de la llegada de los fenicios [2].
Del municipio de Baena, las salinas más conocidas son las de Cuesta Paloma. Son las únicas que aparecen en los inventarios del siglo XIX como el de Josef Pinilla en 1825 [3] o en la entrada sobre Baena del Diccionario de Pascual Madoz [4]. Su producción de 6.462 fanegas superaba a la de otras salinas interiores de Córdoba como las del Arroyo Algarve y Jarales, pero estaba lejos de las 29.088 de las salinas de Duernas. Es también la única que aparece en la cartografía de 1899, incluyendo sus dos conjuntos de piletas y la noria correspondiente que las alimentaba.
Junto con las de Cuesta Paloma, tres salinas más del municipio se incluyen en el inventario de que presenta la Consejería de Medio Ambiente en su monografía sobre Salinas Andaluzas (2004), las del Puente de Albendín, Tejas Colaradas y las del Cucarrón. A nivel provincial, estas salinas forman parte de las 22 inventariadas en Córdoba [5].
ANJHARA GÓMEZ ARAGÓN cita cuatro salinas más para Baena [6]: las del Granaillo, Rincón del Muerto, Roblizas y las del Justo. De estas 8 salinas, frente a los valores históricos de Cuesta Paloma, destaca la importancia cultural y etnográfica de las Salinas del Puente y Tejas Coloradas [7], los únicos aprovechamientos que en pleno siglo XXI mantienen un sistema de producción salinera artesanal que de no ser por el compromiso y esfuerzo personal de sus propietarios habría desaparecido del territorio y lo que es peor, de nuestra memoria.
De las salinas de Tejas Coloradas y Cuesta Paloma, hablamos, como de otras tantas cosas, con motivo de los caminos de Torreparedones [8]. En próximas entradas ampliaremos la información sobre su origen y daremos algunos detalles de su estado de conservación como en el caso de otras salinas del municipio. Sin embargo, no podemos terminar esta primera entrada sin pararnos un poco en la salina de Albendín.
La Salina se encuentra muy cerca del núcleo de Albendín, a unos pocos metros del puente sobre el Guadajoz, un cruce de caminos tradicional, el de Castro o de Jaén (vereda del Guadajoz) con el de Santiago, muy cerca del Pozo de la Plata [9]. A la lista de sus valores, ya comentados de carácter etnográfico y cultural, se unen otros de carácter histórico y potencial arqueológico que la diferencian del resto de las salinas de Baena.
De acuerdo con la tipología propuesta por TOMÁS QUESADA para las salinas de interior de Andalucía oriental [10], la del Puente pertenecería como el resto del municipio a un grupo de salinas de campiña situadas por debajo de los 600 m de altitud situadas en espacios abiertos en torno a diversos arroyos del Guadajoz. Sin embargo, su posición respecto al arroyo que las alimenta las diferencia de otras salinas de mayor extensión y en espacios abiertos. De acuerdo con ÁNGEL RODRIGUEZ AGUILERA [11], la salina del Albendín está formada por formada por tres aterrazamientos sobre el arroyo Valdehocinos, con un pozo de captación de agua salobre y un total de 30 piletas de decantación de unos 6,60 m por 6,90, y una alberca calentador rectangular de 11,10 m por 10,60.
Es este último autor el que también ofrece otra característica singular de esta salina. En alguna ocasión nos hemos referido en esta blog a la relación de Albendín con la Orden de Calatrava [12]. En este contexto se nos presenta la salina de Valdetocinos como un aprovechamiento semejante a otras salinas del reino de Jaén, como las de Valdeutiel, Marchagayuelo y Pelpite, en explotación desde el siglo X-XI, bajo la tutela de la Orden en tiempos de reconquista, y arrendadas en 1515 a Pedro de la Lança.
Son éstos datos singulares que hacen de esta salina un elemento del patrimonio local a proteger, entre otros, por su valor histórico y, posiblemente, una pieza clave que aporte nuevos datos sobre el origen del núcleo de población y el poblamiento de la campiña como en otros casos [13,14]. Situada junto Albendín y a escasos metros de varios yacimientos arqueológicos de distintas épocas (prerromana, romana y Edad Media), Ángel Rodríguez señala la posibilidad de la existencia de un aprovechamiento más antiguo en la a la vista de la abundancia de restos y guijarros en la margen izquierda del arroyo.
Ojalá que estos datos que os presentamos sirvan también para animar a las administraciones competentes a profundizar en nuevos estudios, a proteger y fomentar un elemento singular del territorio con gran potencial didáctico, educativo y ambiental como lo demuestran otras experiencias de recuperación y puesta en valor de salinas cercanas como la de Zabayas en Priego.
[1] VALVERDE Y PERALES, F. (1907). Antiguas ordenanzas de la Villa de Baena. Siglo XV y XVI. Edición de 1998 (Ayuntamiento de Baena). Ordenanzas de las salinas (693-698 pp).
[2] MONTERO SANDOVAL, J.M. (2004). Prólogo. En Salinas de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.
[3] TORREJÓN CHAVES, J. (2004). La sal, renta estancada. En Salinas de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.
[4] MADOZ, P. (1806-1870). Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Tomo III, [Arra-Barcelona]. BAENA (287-292 pp).
[5] MORENO ARROYO, B.; CASTRO LUQUE, A. (2004). Las salinas de Córdoba. En Salinas de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.
[6] GÓMEZ ARAGÓN, A. (2010). Salinas de interior en Baena. Revista ph. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico 76: 63.
[7] http://www.cosasdeandalucia.com/web/index.php/identidad-topmenu-48/sede-identidad-topmenu-50/700.html
[8] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2011/12/caminos-de-torreparedones-1.html
[9] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2011/12/agua-y-camino-el-pozo-de-la-plata.html
[10] QUESADA, T. (1996). Las salinas de interior de Andalucía Oriental: Ensayo de Tipología. II Coloquio Historia y Medio Físico. Agricultura y regadío en al-Andaluz.
[11] RODRÍGUEZ AGUILERA, A. Las salinas del reino de Jaén en la Edad Media y Moderna. http://www.gespad.com/
[12] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2010/03/albendin-nuevas-ideas-sobre-su-origen-e.html
[13] MALPICA CUELLO, A. (2005). La sal en al-Andalus. Poblamiento y explotación de los recursos salineros. I Seminário internacional sobre o sal portugués. Instituto de Historia Mododerna da Universidade do Porto, p. 257-277.
[14] MALPICA CUELLO, A.; GARCÍA-CONTRERAS RUIZ, G. (2009). Asentamiento y explotación de la sal en el valle del Salado y la zona de Sigüenza en época altomedieval. En la España Medieval 32: 295-324.
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| Salsum flumen. Río Guadajoz |
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| Salinas de Cuesra Paloma. Diciembre 2011 |
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| Diciembre 2011 |
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| Salina de Cuesta Paloma. Diciembre 2011 |
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| Cuesta Paloma. Detalle. Diciembre 2011 |
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| Salinas de Tejas Colaradas [7] |
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| Salinas de Tejas Coloradas [7] |
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| Salinas de Albendín (http://www.baena.es/) |
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| Salinas de Albendín [7] |
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| Salinas de Albendín [7] |
Ojalá que estos datos que os presentamos sirvan también para animar a las administraciones competentes a profundizar en nuevos estudios, a proteger y fomentar un elemento singular del territorio con gran potencial didáctico, educativo y ambiental como lo demuestran otras experiencias de recuperación y puesta en valor de salinas cercanas como la de Zabayas en Priego.
[1] VALVERDE Y PERALES, F. (1907). Antiguas ordenanzas de la Villa de Baena. Siglo XV y XVI. Edición de 1998 (Ayuntamiento de Baena). Ordenanzas de las salinas (693-698 pp).
[2] MONTERO SANDOVAL, J.M. (2004). Prólogo. En Salinas de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.
[3] TORREJÓN CHAVES, J. (2004). La sal, renta estancada. En Salinas de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.
[4] MADOZ, P. (1806-1870). Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Tomo III, [Arra-Barcelona]. BAENA (287-292 pp).
[5] MORENO ARROYO, B.; CASTRO LUQUE, A. (2004). Las salinas de Córdoba. En Salinas de Andalucía. Consejería de Medio Ambiente. Junta de Andalucía.
[6] GÓMEZ ARAGÓN, A. (2010). Salinas de interior en Baena. Revista ph. Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico 76: 63.
[7] http://www.cosasdeandalucia.com/web/index.php/identidad-topmenu-48/sede-identidad-topmenu-50/700.html
[8] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2011/12/caminos-de-torreparedones-1.html
[9] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2011/12/agua-y-camino-el-pozo-de-la-plata.html
[10] QUESADA, T. (1996). Las salinas de interior de Andalucía Oriental: Ensayo de Tipología. II Coloquio Historia y Medio Físico. Agricultura y regadío en al-Andaluz.
[11] RODRÍGUEZ AGUILERA, A. Las salinas del reino de Jaén en la Edad Media y Moderna. http://www.gespad.com/
[12] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2010/03/albendin-nuevas-ideas-sobre-su-origen-e.html
[13] MALPICA CUELLO, A. (2005). La sal en al-Andalus. Poblamiento y explotación de los recursos salineros. I Seminário internacional sobre o sal portugués. Instituto de Historia Mododerna da Universidade do Porto, p. 257-277.
[14] MALPICA CUELLO, A.; GARCÍA-CONTRERAS RUIZ, G. (2009). Asentamiento y explotación de la sal en el valle del Salado y la zona de Sigüenza en época altomedieval. En la España Medieval 32: 295-324.
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Fuentes de Albendín y Baena
Junto a los ríos Guadajoz, Marbella y Guadalmoral, los pozos, fuentes y manantiales del municipio han sido la base del abastecimiento de agua de la población de Albendín y Baena, así como de cortijos, caserías y casas de huerta de nuestro entorno.
Sobre algunas de estas fuentes y caños, así como de los pozos de nuestro entorno, las ordenanzas de la Villa nos ofrecen algunas referencias y normas de uso durante el siglo XVI [1] de la fuente de la Villa y los siguientes pozos: “pozo el toribio El pozo ancho El pozo charcon El pozo andres perez El añora don ximero El pozo El freile El pozo el valle El pozo serranillo El pozo El judío El pozo El moreno comarcadilla”, entre otros.
Tres siglos después, en la entrada correspondiente, Madoz [2] recoge la existencia de “cinco fuentes, todas perennes y de buenas aguas. La llamada de La Salud es muy buena a propósito para las erupciones cutáneas; y la de Baena, abundantísima y célebre por abastecer toda la población, tiene siete hermosos caños, y sus aguas son tan útiles para la gota, que no se ha conocido que ninguno de sus habitantes haya padecido esta enfermedad. Hay además algunos otros manantiales, pero estos se secan en el rigor del estío”.
Sin embargo, es Valverde y Perales el que, de nuevo, nos ofrece una magnifica descripción de las fuentes de Baena [3]. Cuatro son las fuentes que consideraba el autor de carácter permanente: la de Baena o la Mayor que desde tiempo inmemorial viene surtiendo con sus salutíferas y abundantes aguas al vecindario, y las de Pedro Muñoz, de la Salud y la fuente de la Cañada, con aguas de peor calidad, algo más extraviadas, y que en tiempos muy secos reducen mucho sus manantiales. De todas ellas Valverde da buena cuenta de su estructura, reformas a lo largo de los siglos XVI-XIX, y datos de la calidad de sus aguas sobre un análisis en mayo de 1902 por Emilio Echevarria, Jefe del Laboratorio del Hospital provincial de Toledo, que constituye una magnifica referencia técnica para comparar el distinto origen y naturaleza de estas fuentes.
Sobre este análisis, Echevarría concluye lo siguiente:
“El agua de la fuente de Baena, sin ser de primera calidad, es buena para todos los usos domésticos, y para el consumo público, y aunque gruesas y bastante peores, las de Pedro Muñoz y la Salud, pueden también destinarse a iguales servicios, dando siempre preferencia a la de la fuente de Baena. La de la Cañada, usándola constantemente, pude producir trastornos en el organismo por la gran cantidad de sales cálcicas y magnésicas que contiene en disolución, siendo, por tanto, conveniente el abstenerse de beberla. Mejor que como agua potable, pudiera aplicarse, por prescripción facultativa, para combatir algunas alteraciones leves del aparato digestivo.”
Otro dato importante de la descripción de Valverde son los datos de la abundancia de sus aguas. En pleno mes de julio, la fuente de Baena tenía un caudal nada despreciable de 11,6 litros por segundo, o lo que es lo mismo, 41.760 litros a la hora, cantidad semejante a la que otras fuentes arrojaban a lo largo de un día. En una próxima entrada intentaremos valorar la evolución hasta nuestros días de la calidad y cantidad de las aguas de estas cuatro fuentes.
Respecto a otras fuentes, Valverde cita La Salobreja, de mal sabor, construida en 1882, y dos fuentes más antiguas que se perdieron. Son las fuentes del Barranco en las cercanías del puente de Perales, y la fuente de la calle Llana.
Pasamos de 1903 a 1999, año en el que Diputación de Córdoba edita un magnífico texto de Ricardo Córdoba y Fátima Castillo sobre las Fuentes de la Provincia de Córdoba [4]. En el municipio de Baena, los autores señalan el valor histórico-artístico de la fuente de Baena, una de las mejor conservadas de la provincia, todo lo contrario de la fuente de Pedro Muñoz, cuyo estado de abandono se denuncia. Sobre la fuente de la Salud se destaca la inscripción conmemorativa de la reforma efectuada en 1907, uno de los escasos ejemplos de este tipo conservados en la provincia. Por último, el inventario destaca también las fuentes de la Aduana y de La Cañada, de uso por la población, pero de menor interés arquitectónico.
A pesar de su antigüedad y situación estratégica, ninguna de las referencias anteriores incluye las dos fuentes principales del entorno de Albendín. La más cercana a la torre del Montecillo, conocida como la del Alcalde, podría ser una de las piezas fundamentales del abastecimiento de agua de los diferentes asentamientos ibero-romanos del cerro de los Molinillos como lo fue a partir de 1928 para la población de Albendín. La situada cerca del Guadajoz se encontraba en el cruce del camino de Jaén con el de Luque, dos de las vías más importantes vías de comunicación del municipio.
Aparte de las de Albendín, la de Baena o el resto de fuentes citadas, existan más caños y manantiales en el municipio que constituyen una de las piezas clave de nuestro patrimonio con valores singulares de carácter histórico, arquitectónico, etnográfico y en la mayoría de los casos arqueológico, dignos de conservación, recuperación y puesta en valor.
En este sentido la iniciativa de la Junta de Andalucía y la Universidad de Granada de inventario de los manantiales y fuentes de Andalucía constituye una iniciativa de especial interés [5]. Desde la perspectiva de la investigación hidrogeológica, etnográfica o arqueológica, el catálogo constituye una referencia básica, pero es su carácter participativo y abierto a la sociedad lo que lo hace todavía más importante. Cualquier persona que conozca algunas de estas fuentes puede contribuir al catálogo cumplimentando una ficha tipo con las instrucciones que se ofrecen en la página del proyecto.
En el municipio de Baena, el inventario incluye un total de 8 registros con su correspondiente ficha e imágenes. Se trata de fuentes ya conocidas como la de Baena, La Salud, Pedro Muñoz, y La Aduana, la recientemente recuperada de la Romana en Torreparedones, la Laguna de la Quinta en la que las aportaciones subterráneas son importantes, así como otras fuentes menores como las del Puntal en el cortijo de la Piedra y la de la casilla de Los Alcones.
En próximas entradas daremos cuenta de cada una de estas fuentes y manantiales con detalle con la esperanza de contribuir al conocimiento y difusión de este patrimonio local, poco conocido, y en muchos casos amenazado por el abandono o el abuso de los recursos hídricos.
Desde ADLT dedicamos esta entrada a Esperanza Cabello que nos animó a investigar en nuestras fuentes y nos honró con su visita y comentarios. Un abrazo.
[1] VALVERDE Y PERALES, F. (1907). Antiguas ordenanzas de la Villa de Baena. Siglo XV y XVI. Edición de 1998 (Ayuntamiento de Baena). Ordenanzas de Fuentes (609-623 pp) y Pozos (565-568).
[2] MADOZ, P. (1806-1870). Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Tomo III, [Arra-Barcelona]. BAENA (287-292 pp).
[3] VALVERDE Y PERALES, F. (1903). Historia de la Villa de Baena. Edición de 1994 del Ayuntamiento de Baena.
[4] CORDOBA, R.; CASTILLO, F. (1999), Fuentes de la provincia de Córdoba. Estudios de Medio Ambiente Provincial. Nº.1. Diputación de Córdoba. 95 pp.
[5] http://www.conocetusfuentes.com/nueva/home.php
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| Fuente de Baena |
Sobre algunas de estas fuentes y caños, así como de los pozos de nuestro entorno, las ordenanzas de la Villa nos ofrecen algunas referencias y normas de uso durante el siglo XVI [1] de la fuente de la Villa y los siguientes pozos: “pozo el toribio El pozo ancho El pozo charcon El pozo andres perez El añora don ximero El pozo El freile El pozo el valle El pozo serranillo El pozo El judío El pozo El moreno comarcadilla”, entre otros.
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| Fuente de Baena |
Tres siglos después, en la entrada correspondiente, Madoz [2] recoge la existencia de “cinco fuentes, todas perennes y de buenas aguas. La llamada de La Salud es muy buena a propósito para las erupciones cutáneas; y la de Baena, abundantísima y célebre por abastecer toda la población, tiene siete hermosos caños, y sus aguas son tan útiles para la gota, que no se ha conocido que ninguno de sus habitantes haya padecido esta enfermedad. Hay además algunos otros manantiales, pero estos se secan en el rigor del estío”.
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| Fuente de La Salud |
Sin embargo, es Valverde y Perales el que, de nuevo, nos ofrece una magnifica descripción de las fuentes de Baena [3]. Cuatro son las fuentes que consideraba el autor de carácter permanente: la de Baena o la Mayor que desde tiempo inmemorial viene surtiendo con sus salutíferas y abundantes aguas al vecindario, y las de Pedro Muñoz, de la Salud y la fuente de la Cañada, con aguas de peor calidad, algo más extraviadas, y que en tiempos muy secos reducen mucho sus manantiales. De todas ellas Valverde da buena cuenta de su estructura, reformas a lo largo de los siglos XVI-XIX, y datos de la calidad de sus aguas sobre un análisis en mayo de 1902 por Emilio Echevarria, Jefe del Laboratorio del Hospital provincial de Toledo, que constituye una magnifica referencia técnica para comparar el distinto origen y naturaleza de estas fuentes.
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| Fuente de La Aduana |
Sobre este análisis, Echevarría concluye lo siguiente:
“El agua de la fuente de Baena, sin ser de primera calidad, es buena para todos los usos domésticos, y para el consumo público, y aunque gruesas y bastante peores, las de Pedro Muñoz y la Salud, pueden también destinarse a iguales servicios, dando siempre preferencia a la de la fuente de Baena. La de la Cañada, usándola constantemente, pude producir trastornos en el organismo por la gran cantidad de sales cálcicas y magnésicas que contiene en disolución, siendo, por tanto, conveniente el abstenerse de beberla. Mejor que como agua potable, pudiera aplicarse, por prescripción facultativa, para combatir algunas alteraciones leves del aparato digestivo.”
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| Fuente de Pedro Muñoz |
Otro dato importante de la descripción de Valverde son los datos de la abundancia de sus aguas. En pleno mes de julio, la fuente de Baena tenía un caudal nada despreciable de 11,6 litros por segundo, o lo que es lo mismo, 41.760 litros a la hora, cantidad semejante a la que otras fuentes arrojaban a lo largo de un día. En una próxima entrada intentaremos valorar la evolución hasta nuestros días de la calidad y cantidad de las aguas de estas cuatro fuentes.
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| Fuente de La Cañada (Postal de 1970) |
Respecto a otras fuentes, Valverde cita La Salobreja, de mal sabor, construida en 1882, y dos fuentes más antiguas que se perdieron. Son las fuentes del Barranco en las cercanías del puente de Perales, y la fuente de la calle Llana.
Pasamos de 1903 a 1999, año en el que Diputación de Córdoba edita un magnífico texto de Ricardo Córdoba y Fátima Castillo sobre las Fuentes de la Provincia de Córdoba [4]. En el municipio de Baena, los autores señalan el valor histórico-artístico de la fuente de Baena, una de las mejor conservadas de la provincia, todo lo contrario de la fuente de Pedro Muñoz, cuyo estado de abandono se denuncia. Sobre la fuente de la Salud se destaca la inscripción conmemorativa de la reforma efectuada en 1907, uno de los escasos ejemplos de este tipo conservados en la provincia. Por último, el inventario destaca también las fuentes de la Aduana y de La Cañada, de uso por la población, pero de menor interés arquitectónico.
A pesar de su antigüedad y situación estratégica, ninguna de las referencias anteriores incluye las dos fuentes principales del entorno de Albendín. La más cercana a la torre del Montecillo, conocida como la del Alcalde, podría ser una de las piezas fundamentales del abastecimiento de agua de los diferentes asentamientos ibero-romanos del cerro de los Molinillos como lo fue a partir de 1928 para la población de Albendín. La situada cerca del Guadajoz se encontraba en el cruce del camino de Jaén con el de Luque, dos de las vías más importantes vías de comunicación del municipio.
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| Fuentes de Albendín |
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| Fuente de la casilla de Los Alcones |
En este sentido la iniciativa de la Junta de Andalucía y la Universidad de Granada de inventario de los manantiales y fuentes de Andalucía constituye una iniciativa de especial interés [5]. Desde la perspectiva de la investigación hidrogeológica, etnográfica o arqueológica, el catálogo constituye una referencia básica, pero es su carácter participativo y abierto a la sociedad lo que lo hace todavía más importante. Cualquier persona que conozca algunas de estas fuentes puede contribuir al catálogo cumplimentando una ficha tipo con las instrucciones que se ofrecen en la página del proyecto.
En el municipio de Baena, el inventario incluye un total de 8 registros con su correspondiente ficha e imágenes. Se trata de fuentes ya conocidas como la de Baena, La Salud, Pedro Muñoz, y La Aduana, la recientemente recuperada de la Romana en Torreparedones, la Laguna de la Quinta en la que las aportaciones subterráneas son importantes, así como otras fuentes menores como las del Puntal en el cortijo de la Piedra y la de la casilla de Los Alcones.
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| Fuente de El Puntal |
Desde ADLT dedicamos esta entrada a Esperanza Cabello que nos animó a investigar en nuestras fuentes y nos honró con su visita y comentarios. Un abrazo.
[1] VALVERDE Y PERALES, F. (1907). Antiguas ordenanzas de la Villa de Baena. Siglo XV y XVI. Edición de 1998 (Ayuntamiento de Baena). Ordenanzas de Fuentes (609-623 pp) y Pozos (565-568).
[2] MADOZ, P. (1806-1870). Diccionario geográfico-estadístico-histórico de España y sus posesiones de ultramar. Tomo III, [Arra-Barcelona]. BAENA (287-292 pp).
[3] VALVERDE Y PERALES, F. (1903). Historia de la Villa de Baena. Edición de 1994 del Ayuntamiento de Baena.
[4] CORDOBA, R.; CASTILLO, F. (1999), Fuentes de la provincia de Córdoba. Estudios de Medio Ambiente Provincial. Nº.1. Diputación de Córdoba. 95 pp.
[5] http://www.conocetusfuentes.com/nueva/home.php
martes, 13 de diciembre de 2011
Encamina2. Un plan de mejora de los caminos rurales
El programa encamina2 es una iniciativa de la consejería de agricultura y pesca que se dirige a los municipios andaluces con objeto de mejorar la accesibilidad de las explotaciones agroforestales [1]. El consejo de gobierno de la Junta de Andalucía aprobará en la sesión de hoy una inversión de 94,4 millones de euros en la mejora de los caminos rurales de la región. Una buena noticia para nuestro entorno en tiempos de recorte y contención de gasto [2].
Después de Priego con 3233, Baena y Montilla con 2274 son los municipios de la provincia de Córdoba con mayor número de explotaciones agrarias [3], y por tanto deberían ser zonas en las que este plan incida de forma especial.
Los principales caminos rurales del municipio de Baena son vías pecuarias de carácter público que todavía no han sido ocupadas por el trazado de nuevas carreteras [4]. Sin embargo no son estas vías el objeto de esta iniciativa. El plan encamina2 se dirige de forma explícita a la red de caminos de titularidad municipal.
Según la ordenanza reguladora del uso, mantenimiento y mejora de los caminos rurales del municipio de Baena [5], se consideran caminos rurales aquellos de titularidad y competencia municipales que facilitan la comunicación directa entre las diferentes zonas rurales del municipio, pueblos limítrofes o vías de superior o similar categoría, cuyo uso preferente es el derivado de la agricultura y ganadería, pudiendo ser usados también de forma complementaria para actividades para el desarrollo sostenible del municipio como son el senderismo, el ciclo turismo o el paseo a caballo, etc.
El plan cuenta con un modelo de participación municipal en la que el técnico competente, en nombre y representación de Ayuntamiento correspondiente propone la mejora de una relación de caminos ordenados según orden de prioridad. A esta lista de caminos el Secretario del Ayuntamiento tiene que añadir el certificado de la titularidad municipal correspondiente.
Desconozco el catálogo de bienes municipales donde deberían estar inventariados estos caminos. De los paseos por la comarca, es frecuente ver en Castro del Río señales identificativas de los caminos municipales, sin embargo se me antoja que no es tan frecuente en Baena.
En las últimas entradas sobre Torreparedones [6] y los vados del Guadajoz [7] señalábamos algunos de los caminos tradicionales del municipio, su papel de conexión de vías principales de cara a diversificar la oferta paisajística y cultural del municipio, pero también el cautiverio al que se ven sometidos con cables y candados, y su estado de conservación.
Ojalá que esta entrada sirva de llamada de atención a las administraciones competentes en la materia; a la Consejería de Medio Ambiente como responsable, tanto de abrir el expediente de ocupación y deslinde como de su conservación; y al Ayuntamiento como responsable de la vigilancia del resto de caminos públicos y, de acuerdo con la ordenanza correspondiente, de su mantenimiento.
[1] http://www.juntadeandalucia.es/agriculturaypesca/portal/areas-tematicas/infraestructuras-agrarias/encamina2/index.html
[2] http://www.europapress.es/andalucia/sevilla-00357/noticia-consejo-gobierno-aprueba-martes-944-millones-segunda-fase-plan-mejora-caminos-rurales-20111212190552.html
[3] http://www.juntadeandalucia.es/agriculturaypesca/portal/areas-tematicas/infraestructuras-agrarias/encamina2/index.html
[4] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2011/04/vias-pecuarias-1_13.html
[5] http://www.baena.es/
[6] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2011/12/caminos-de-torreparedones-1.html
[7] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2011/12/agua-y-camino-2-los-vados-del-guadajoz.html
Después de Priego con 3233, Baena y Montilla con 2274 son los municipios de la provincia de Córdoba con mayor número de explotaciones agrarias [3], y por tanto deberían ser zonas en las que este plan incida de forma especial.
Los principales caminos rurales del municipio de Baena son vías pecuarias de carácter público que todavía no han sido ocupadas por el trazado de nuevas carreteras [4]. Sin embargo no son estas vías el objeto de esta iniciativa. El plan encamina2 se dirige de forma explícita a la red de caminos de titularidad municipal.
Según la ordenanza reguladora del uso, mantenimiento y mejora de los caminos rurales del municipio de Baena [5], se consideran caminos rurales aquellos de titularidad y competencia municipales que facilitan la comunicación directa entre las diferentes zonas rurales del municipio, pueblos limítrofes o vías de superior o similar categoría, cuyo uso preferente es el derivado de la agricultura y ganadería, pudiendo ser usados también de forma complementaria para actividades para el desarrollo sostenible del municipio como son el senderismo, el ciclo turismo o el paseo a caballo, etc.
El plan cuenta con un modelo de participación municipal en la que el técnico competente, en nombre y representación de Ayuntamiento correspondiente propone la mejora de una relación de caminos ordenados según orden de prioridad. A esta lista de caminos el Secretario del Ayuntamiento tiene que añadir el certificado de la titularidad municipal correspondiente.
Desconozco el catálogo de bienes municipales donde deberían estar inventariados estos caminos. De los paseos por la comarca, es frecuente ver en Castro del Río señales identificativas de los caminos municipales, sin embargo se me antoja que no es tan frecuente en Baena.
En las últimas entradas sobre Torreparedones [6] y los vados del Guadajoz [7] señalábamos algunos de los caminos tradicionales del municipio, su papel de conexión de vías principales de cara a diversificar la oferta paisajística y cultural del municipio, pero también el cautiverio al que se ven sometidos con cables y candados, y su estado de conservación.
Ojalá que esta entrada sirva de llamada de atención a las administraciones competentes en la materia; a la Consejería de Medio Ambiente como responsable, tanto de abrir el expediente de ocupación y deslinde como de su conservación; y al Ayuntamiento como responsable de la vigilancia del resto de caminos públicos y, de acuerdo con la ordenanza correspondiente, de su mantenimiento.
[1] http://www.juntadeandalucia.es/agriculturaypesca/portal/areas-tematicas/infraestructuras-agrarias/encamina2/index.html
[2] http://www.europapress.es/andalucia/sevilla-00357/noticia-consejo-gobierno-aprueba-martes-944-millones-segunda-fase-plan-mejora-caminos-rurales-20111212190552.html
[3] http://www.juntadeandalucia.es/agriculturaypesca/portal/areas-tematicas/infraestructuras-agrarias/encamina2/index.html
[4] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2011/04/vias-pecuarias-1_13.html
[5] http://www.baena.es/
[6] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2011/12/caminos-de-torreparedones-1.html
[7] http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2011/12/agua-y-camino-2-los-vados-del-guadajoz.html
lunes, 12 de diciembre de 2011
Agua y camino (2). Los vados del Guadajoz
A principios del siglo XX el Puente de Piedra era la única estructura estable de paso entre las dos orillas del Guadajoz en el entorno de Baena. Valverde y Perales en su Historia de la Villa nos habla de la existencia desde tiempos antiguos de tres pontones de madera, uno en el camino de Jaén, otro en Albendín y el tercero en el camino de Baena a Cañete.
A finales del siglo XIX y principios del XX, el único puente digno de mención era el que se construyó en 1795, y que ha llegado a nuestro días como el Puente de Piedra de Baena. Con posterioridad se construyeron otros como el de Albendín que fue destruido durante la guerra civil poco tiempo después de su inauguración. Más tarde aparecerían los puentes del Palomar en la carretera de Fuentidueña y los de Albendín: el de piedra aguas abajo en torno a la Ermita de la Virgen de Fátima, y el de la carretera de Martos.
A falta de puentes, existía un buen número de vados que permitían el paso aprovechando tramos del río más someros o estructuras temporales que ofrecerían cierta seguridad. Aguas arriba del Albendín, hoy ocultos bajo las aguas del embalse de Vadomojón, varios caminos llegaban a pie de río, y aunque no figuran en las fuentes cartográficas consultadas (hoja 967 de Baena de 1905 y la 945 de Castro del río de 1899) no sería extraño que tuvieran pequeños puentes de madera o tramos fácilmente vadeables. Algunos de estos caminos son los de la Eneilla, Cardera, El Caballo y El Doncellar por la margen izquierda del Guadajoz; y Cardera o de Castro a Alcaudete, y el de las Lanchuelas.
Aguas abajo de la presa actual, por la margen izquierda aparece el camino de Panilla que cruzaba el de Luque para llegar al cortijo de Vadomojón y a la huerta de la Panilla. Aguas abajo desde Baena alcanzaba el río el camino de Jaén, aunque se sabe de la existencia de un pontón, el nombre del paraje y cortijo de Vadojaén no deja dudas sobre su origen.
Ya en Albendín dos vados permitían pasar a la orilla derecha. Uno aguas arriba del puente actual que ha sido utilizado hasta hace poco como paso de mulas hacia las huertas del Taraje Gordo o Paticas, y el situado más abajo, frente al Cortijo del Vado Bajo, hoy Cortijo Bajo.
Seguimos río abajo, y de nuevo en otro cruce de caminos, nuevos vados, el primero del que tomaría el nombre el Cortijo de Vadofresno y el segundo el que aprovecharía la presa del molino de Brincas o fábrica de Harinas de San Juan. Seguimos río abajo hasta el vado de Venta Genil que cruza un nuevo camino, hoy vía pecuaria de Baena a Valenzuela, que hacia el cortijo del Alférez enlaza con la vereda del Guadajoz y el cordel de Córdoba a Jaén.
En el actual puente del Palomar, sobre la carreta de Fuentiduela, antiguo camino de Peñarrubia, se cruzaría también el Guadajoz por el vado correspondiente. Unos 2 km aguas abajo el Cortijo del Vado de las Estacas nos indicaría la presencia de otro paso, próximo a la Huerta y Cortijo de los Mármoles, cerca ya del Puente de Piedra.
Del Puente al camino del molino, que bien podría facilitar el paso hacia la otra orilla para llegar al Cortijo de de la Ramira aguas arriba, o al vado de las salinas, actual puente de la Maturra hacia abajo, ya comentado en la entrada correspondiente a los caminos de Torrepardeones. En esa misma entrada hablamos del camino de las Alberquillas, vía que también cruzaba el Guadajoz antes de llegar a Iscar.
Río abajo, a su paso por el municipio de Castro del Río, no se registran nuevos vados. Quizás la presencia de los azudes y molinos facilitaría el paso sin ningún tipo de estructura adicional como en el molino de Albendín aguas arriba.
Durante 100 años de historia, nuevos puentes y mayor capacidad de desplazamiento, los vados tradicionales irán perdiendo su función. La toponimia local y los mayores nos recuerdan su uso y su importancia en el pasado. Como elementos de nuestra cultura no deberían olvidarse. No sería complicado recuperarlos como puntos emblemáticos de dos de los elementos más importantes de nuestro patrimonio, el río Guadajoz y lo caminos tradicionales de nuestro entorno.
A finales del siglo XIX y principios del XX, el único puente digno de mención era el que se construyó en 1795, y que ha llegado a nuestro días como el Puente de Piedra de Baena. Con posterioridad se construyeron otros como el de Albendín que fue destruido durante la guerra civil poco tiempo después de su inauguración. Más tarde aparecerían los puentes del Palomar en la carretera de Fuentidueña y los de Albendín: el de piedra aguas abajo en torno a la Ermita de la Virgen de Fátima, y el de la carretera de Martos.
A falta de puentes, existía un buen número de vados que permitían el paso aprovechando tramos del río más someros o estructuras temporales que ofrecerían cierta seguridad. Aguas arriba del Albendín, hoy ocultos bajo las aguas del embalse de Vadomojón, varios caminos llegaban a pie de río, y aunque no figuran en las fuentes cartográficas consultadas (hoja 967 de Baena de 1905 y la 945 de Castro del río de 1899) no sería extraño que tuvieran pequeños puentes de madera o tramos fácilmente vadeables. Algunos de estos caminos son los de la Eneilla, Cardera, El Caballo y El Doncellar por la margen izquierda del Guadajoz; y Cardera o de Castro a Alcaudete, y el de las Lanchuelas.
Aguas abajo de la presa actual, por la margen izquierda aparece el camino de Panilla que cruzaba el de Luque para llegar al cortijo de Vadomojón y a la huerta de la Panilla. Aguas abajo desde Baena alcanzaba el río el camino de Jaén, aunque se sabe de la existencia de un pontón, el nombre del paraje y cortijo de Vadojaén no deja dudas sobre su origen.
Ya en Albendín dos vados permitían pasar a la orilla derecha. Uno aguas arriba del puente actual que ha sido utilizado hasta hace poco como paso de mulas hacia las huertas del Taraje Gordo o Paticas, y el situado más abajo, frente al Cortijo del Vado Bajo, hoy Cortijo Bajo.
Seguimos río abajo, y de nuevo en otro cruce de caminos, nuevos vados, el primero del que tomaría el nombre el Cortijo de Vadofresno y el segundo el que aprovecharía la presa del molino de Brincas o fábrica de Harinas de San Juan. Seguimos río abajo hasta el vado de Venta Genil que cruza un nuevo camino, hoy vía pecuaria de Baena a Valenzuela, que hacia el cortijo del Alférez enlaza con la vereda del Guadajoz y el cordel de Córdoba a Jaén.
En el actual puente del Palomar, sobre la carreta de Fuentiduela, antiguo camino de Peñarrubia, se cruzaría también el Guadajoz por el vado correspondiente. Unos 2 km aguas abajo el Cortijo del Vado de las Estacas nos indicaría la presencia de otro paso, próximo a la Huerta y Cortijo de los Mármoles, cerca ya del Puente de Piedra.
Del Puente al camino del molino, que bien podría facilitar el paso hacia la otra orilla para llegar al Cortijo de de la Ramira aguas arriba, o al vado de las salinas, actual puente de la Maturra hacia abajo, ya comentado en la entrada correspondiente a los caminos de Torrepardeones. En esa misma entrada hablamos del camino de las Alberquillas, vía que también cruzaba el Guadajoz antes de llegar a Iscar.
Río abajo, a su paso por el municipio de Castro del Río, no se registran nuevos vados. Quizás la presencia de los azudes y molinos facilitaría el paso sin ningún tipo de estructura adicional como en el molino de Albendín aguas arriba.
Durante 100 años de historia, nuevos puentes y mayor capacidad de desplazamiento, los vados tradicionales irán perdiendo su función. La toponimia local y los mayores nos recuerdan su uso y su importancia en el pasado. Como elementos de nuestra cultura no deberían olvidarse. No sería complicado recuperarlos como puntos emblemáticos de dos de los elementos más importantes de nuestro patrimonio, el río Guadajoz y lo caminos tradicionales de nuestro entorno.
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