miércoles, 1 de diciembre de 2010

Los Molinillos

Los Molinillos da nombre a un cerro del entorno de Albendín en el que la abundancia de restos arqueológicos delata la presencia de un importante asentamiento que se extiende desde la etapa final de neolítico, hace 5000 años, hasta la época visigoda (s. VII).

En una entrada anterior ya hemos presentado algunas de las características y valores de este yacimiento arqueológico, sin duda, uno de los más importantes de la comarca, y de acuerdo con algunos de los restos excavados, también de la península [1].

Es un topónimo que no aparece en la cartografía consultada. El cerro nombrado se localiza en el ámbito del Paraje de Morana, concretamente cerca del Cortijo de Morana Baja. Igual que en otros casos en los que el topónimo se utiliza en otros parajes, como Los Molinillos de Nueva Carteya, su nombre alude a la riqueza arqueológica del lugar, sobre todo a la cantidad de piezas de moler [1], y en particular a los restos de molinos rotatorios.

Desconocemos el tipo y tamaño de los molinos a los que aluden otros arqueólogos que visitaron la zona en los 60 según la cita de Morena. De acuerdo con los restos que hemos visto en colecciones particulares y museos, existirían varios tipos y tamaños, incluyendo molinos de mano de tipo barquiforme o de vaivén de épocas más antiguas, así como los diferentes tipos y tamaños de molinos circulares o rotatorios [2] a los que se refieren los autores, y que pueden encontrarse no muy lejos del yacimiento [3].

Molino de mano (Neolítico). Fuente: http://imagenes-palabras.blogspot.com/2007/07/el-neoltico.html

Molino de mano. El Taratrato (Alcañiz, Teruel). Fuente: http://www.terueltirwal.es/teruel/teruelibero.html

Molino circular de la época Ibérica. Fuente: http://www.amigosdelcabriel.es/showthread.php?t=301

Piedra de molino de vaivén con resto de tégula romana. Fuente: http://cuadernosdebujalance.blogspot.com/2009/12/el-tesorillo.html


Piedra de molino circular de grano. Fuente: http://cuadernosdebujalance.blogspot.com/2009/12/el-tesorillo.html


[1] MORENA, J.A. (1994). El poblado y la necrópolis norte del Cerro de los Molinillos: Albendín (Córdoba). Estado actual de la Investigación. BRAC 126, 159-191.
[2] CHECA, A.; JIMENO, A.; JOAN-TRESSERRAS, J.; BENITO, J.P.; SANZ, A. Molienda y economía doméstica en Numancia (Numancia). http://www.artehistoria.jcyl.es/numancia/contextos/12605.htm
[3] ABRIL, J.M. (2009). El Tesorillo. http://cuadernosdebujalance.blogspot.com/2009/12/el-tesorillo.html

martes, 30 de noviembre de 2010

Los Molinillos, pasado y futuro

En varias ocasiones hemos llamado la atención sobre la riqueza arqueológica de Albendín y su entorno. El cerro de los Molinillos es uno de los parajes cercanos en los que el número y tipología de los restos encontrados ponen de manifiesto la importancia de esta población en la historia antigua de nuestra comarca.
Entre una ola de noticias en torno a los trabajos y hallazgos arqueológicos de Torreparedones, a principios de este año, Europa press se hace eco de la ampliación de la colección de arte ibérico del museo arqueológico de Baena con una nueva escultura procedente del Cerro de los Molinillos [1].

Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/611692/0/

Para los que vivimos en Albendín, la pieza es bien conocida como otras esculturas zoomorfas de leones, lobos y toros que se han encontrado en parajes cercanos como Morana y Vafresno. Estas y otras piezas encontradas se asocian a varias zonas de enterramiento o necrópolis del poblado de Los Molinillos.

Fuente: [3] http://arqueologiaencordoba.blogspot.com/2008/11/yacimientos-olvidados-de-la-provincia-i.html


En el Cerro de Los Molinillos se encuentran los restos de una población con un valor arqueológico de gran importancia como otras localizadas en sus proximidades en Torreparedones, el Cerro del Minguillar, Izcar y nuestro Montecillo.

El cerro se localiza en la margen izquierda del Guadajoz junto a la carretera de Andújar. Todos los que hemos paseado por las orillas del río, sin ser expertos en el tema, hemos podido ver numerosos restos de cerámica en los regajos que el agua crea en las terrazas más elevadas. Esta acumulación de materiales ya da idea de la importancia de un yacimiento habitado según el material encontrado hasta la fecha desde el Bronce Final hasta la época visigoda [2].

Primeros pobladores
Según Morena, el poblamiento del cerro se iniciaría durante el Calcolítico como en el caso de los asentamientos similares de Ategua, Izcar o Torreparedones. Sin embargo, los restos más antiguos pertenecen al Broce Final. Se trata de restos de cerámicas de diferente tipología y tamaño de cuencos, platos o recipientes para el almacenamiento y transporte de alimentos sólidos y líquidos. Durante este período, el asentamiento alcanzaría un desarrollo importante y se construiría la muralla defensiva característica de este tipo de asentamientos (oppidia). A diferencia de otros yacimientos, la muralla desaparecería a manos de buscadores de piedras para la construcción.

El mundo Íbero
A esta etapa pertenecen los restos más conocidos del yacimiento. Junto con abundantes restos de cerámica de la época, en los Molinillos se han encontrado varias esculturas zoomorfas así como alguna figura antropomorfa.

Fuente: [3] APHC. Arqueología y Patrimonio Histórico de Córdoba


La época romana
A pesar del tamaño del yacimiento, se desconoce la importancia del asentamiento durante la época romana. Aunque todavía no se ha encontrado ningún epígrafe sobre su antigua denominación, Los Molinillos sería una ciudad importante a raíz de los restos romanos encontrados, incluyendo infraestructura hidráulica y un posible edificio público con un pavimento de losas de caliza micrítica reutilizadas posteriormente en algunas tumbas de la necrópolis.

El poblamiento romano continuaría durante el Bajo Imperio y llegaría a la época visigoda. Según Morena, la población pierde importancia a lo largo del tiempo y queda deshabitada con anterioridad a la invasión musulmana.

El entorno de Los Molinillos, La necrópolis
Las intervenciones arqueológicas realizadas por Morena en los 90 pusieron de manifiesto la importancia del entorno del asentamiento original. Aunque se han encontrado restos de viviendas en la margen derecha del río y un posible horno de pan del Bronce Final, los restos más importantes pertenecen a varios grupos de enterramientos, en los que destaca un posible monumento funerario colectivo de singular relevancia y único en la provincia. Aunque no se encontraron elementos (ajuar) que pudieran datar la estructura, la tipología y tamaño del enterramiento comparable a otros yacimientos en Tarragona y Murcia, el enterramiento podría incluirse entre los siglos IV a.C y V.

Son también de interés los resultados de la excavación de otro grupo de enterramientos. En este caso, su disposición y tipología podrían indicar la existencia de alguna iglesia, basílica o ermita rural paleocristiana en la que se enteraban a su alrededor a los fieles.

El futuro de Los Molinillos
Para Morena, a pesar de su importancia, el Cerro de Los Molinillos era en los 90 uno de yacimientos poco o nada valorados de la comarca. Veinte años después de los trabajos de que recogemos en esta entrada, el yacimiento sigue siendo objeto del olvido [3] y por tanto del saqueo y expolio que fueran denunciados por Morena.

Con la aprobación de la nueva Planificación Urbanística y Territorial del Municipio de Baena [4], el Cerro de Los Molinillos se reconoce como parte importante de su patrimonio arqueológico. Su estudio y protección deberá incluirse en la Carta Arqueológica de Riesgo que el Plan propone como instrumento básico para establecer la correcta tutela del Patrimonio Arqueológico municipal, y así adoptar como en otros yacimientos las medidas de protección establecidas por la legislación aplicable y potenciar su uso científico y didáctico.

La recuperación del león de los Molinillos fue un paso importante como ojalá así sean los trabajos que en este ámbito de actuación se inicien desde la iniciativa municipal similares a los del Castillo de Baena o Torreparedones.


[1] http://www.europapress.es/andalucia/noticia-cultura-leon-iberico-procedente-yacimiento-cerro-molinillos-regresa-baena-20100121143735.html
[2] MORENA, J.A. (1994). El poblado y la necrópolis norte del Cerro de los Molinillos: Albendín (Córdoba). Estado actual de la Investigación. BRAC 126, 159-191.
[3] http://arqueologiaencordoba.blogspot.com/2008/11/yacimientos-olvidados-de-la-provincia-i.html
[4] AYUNTAMIENTO DE BAENA (2002). Plan General. Baena, de la agrovilla a la urbanidad. Avance.

domingo, 7 de noviembre de 2010

Un recuerdo

Sabemos que tarde o temprano llega como final e inicio del ciclo de la vida. Somos conscientes que no hay vida sin muerte como noche sin día. A pesar de todo, cuando alguien se va lloramos su partida, sentimos algo en el estomago que nos angustia y el corazón se nos encoje. Sea a cuál sea nuestro convencimiento religioso o ética personal, nuestro primer sentimiento ante la muerte es de tristeza, lamento vestido de tragedia cuando la vida se parte de golpe como la de Antonio y no hace mucho la de Rafael.

Para sus familias mi más sincero abrazo, como un consuelo más de los muchos que os acompañaron o que lo hacen en estos momentos. Para Rafael mi recuerdo, los ratos de charla en la puerta sobre el aceite, el pueblo o la huerta. Para Antonio la memoria, la de la reforma de la casa o el proyecto de pesca, en el parque o en el embalse.

Ninguno de vosotros, como ninguna de las personas que nos dejaron en estos últimos años, quedareis en el olvido. Quede mi homenaje colectivo a través de la imagen gráfica de Antonio entre aguas y olivos de Vadomojón, cerrando el video que con Virgilio preparamos sobre el embalse y Albendín. Igual que su lance quedó reflejado en imágenes, su vida quedará grabada para siempre en nuestro corazón.

Un fuerte abrazo.

domingo, 3 de octubre de 2010

La Laguna de Consuegra, 2 y final

Como algunos sueños que al despertar quedaron fuera de la memoria, la imagen de la laguna de Consuegra pasó entre nosotros sin pena ni gloria. El tiempo cura heridas, pone en su sitio a cada uno, y lleva también al olvido.
El sol quema y arrasa con el agua, eso ya lo sabemos. Pero la bomba y el riego sin estar en el agua también acaban con el agua fresca del pozo y de su entorno. Secos como la laguna así aparecen ya los pozos cercanos. La aceituna está gorda y llena de agua, pero la laguna seca, muerta y olvidada.

Ya hay suelo para la grada, para el hoyo y el olivo. Se vuelve a la partida arrastrando con el cinco de oros y como siempre, la naturaleza pierde el cante, el de las veinte o el de las cuarenta. Se juega con oros, pero pintan bastos en un juego perdido de antemano.

1 de mayo 2005


Para todos aquellos que hicieron caso de nuestra invitación, gracias por venir y compartir con nosotros la memoria natural de nuestro entorno. Pero para la laguna, mi consuelo. Ni hubo tiempo ni iniciativa de profundizar en su conocimiento y menos en su conservación.


2 de junio de 2010

Ojalá que con calma, sin daño ni estropicio, el agua nos haga soñar otra vez con ánades, garzas, flamencos y malvasías. Ojalá que vengan otros tiempos en los que veamos lo natural como algo a conservar en beneficio de la biodiversidad así como en el de nosotros mismos.



2 de octubre de 2010

domingo, 26 de septiembre de 2010

Guadajoz

Retomamos nuestra toponimia. En un día como el de hoy, día mundial de los ríos, la entrada no podía ser otra que la de nuestro Guadajoz.

Guadajoz es nombre del río que baña la Vega de Albendín. En la cartografía y los textos antiguos aparece también la variante Guadaxox, pero también otros nombre como Víboras, Almedinilla o Salado aludiendo a las aguas de los afluentes de cabecera o a lo salado de sus aguas. Es esté carácter salino al que en su día los romanos recogieron con el nombre de Salsum (Flumen), y el que con el tiempo se convertiría en el Wadsus/saws/salado.

Con el nombre de Guadajoz también se denomina a una pedanía de Carmona a pie del Guadalquivir que toma el nombre del arroyo cercano o del nombre antiguo del Corbones, río que junto al Guadaira, corre por la campiña sevillana. Guadajoz se utilizó también en su día para nombrar a uno de los grandes ríos de Andalucía, el Guadalhorce, como derivación de Guadalquivirejo.

Si al Guadalhorce se le conoce como el río del trigo, el Guadajoz lo es como el río del pan. Aunque no hay fuentes documentadas de esta asociación, la historia recuerda la importancia de los molinos harineros en Castro y en el propio Albendín.

Por último, también se conoce el Guadajoz como el río de la Turbia aludiendo a lo turbio de sus aguas. Sin embargo, puede que lo turbio haga relación al típico curso meandriforme y no tanto a la naturaleza de sus aguas. Así ocurre con el Guadalhorce cuando es llamado también con el mismo nombre. Puede que este sea también el origen de una frase típica de Córdoba cuando se dice viene más turbio que el Guadajoz cuando alguien pasado de copas divaga de acera a acera como el propio curso del río.

domingo, 27 de junio de 2010

El Diablillo

Fauna singular de Albendín (1)

La Empusa pennata es un insecto de la familia Empusidae, típico de zonas cálidas y secas del mediterráneo, y una de las mantis más exótica de Europa. Es carnívoro, y suele verse con los primeros calores entre piedras y plantas inmóvil esperando a su presa.

La incluimos en nuestra lista porque es difícil de ver, pero sobre todo por lo singular de su aspecto, que nada tiene que envidiar a las criaturas fantásticas que la ciencia ficción no trae de otros mundos.


La imagen la tomamos en un paseo matutino por las pedrizas cercanas al pueblo. Estos puntos aparecen como eriales en el catastro, pero en nuestro entorno, aparte de esconder restos de la cultura ibera o romana, son verdaderas islas y santuarios de biodiversidad que deberíamos de proteger de forma prioritaria.

Los tarajales del Guadajoz

Árboles singulares de Albendín(1)

En una lista de árboles singulares de nuestro entorno, podríamos empezar con los ya incluidos en otros inventarios o listas similares. En Baena, el catálogo de árboles y arboledas singulares de la Provincia, incluye el taraje de mayor grosor de tronco de Córdoba, y uno de los de mayor cuerda de España. Se trata del taraje del Vado de las Estacas en el Guadajoz, a unos 10 km de Albendín.


Quizás no existan muchos tarajes de más de 4 metros de perímetro como el del que se comenta, pero en los tarajes de Albendín es fácil encontrarse con pies de más de 9 metros formando parte de un soto espeso en algunos tramos, y en otros aclarado por el pastoreo y paso del ganado.


El taraje es un árbol autóctono de la familia Tamaricáceas, y una de las especies más importantes de los sotos del Guadajoz en Albendín. Hoy cualquier intervención de corta, poda o arranque de uno de estos árboles está sujeta a la autorización correspondiente y en su caso a sanción. No es este tema nuevo. Ya en las ordenanzas de la Villa de Baena (siglos XV y XVI) se recogía la prohibición de cortar álamos, fresnos y taraes.


Existen varias especies de taraje. El del Vado de la Estacas y la mayoría de los tarajes que hoy vemos en el Guadajoz pertenecen a la especie Tamarix canariensis o taraje rojo. Todavía quedan algunos pies de taraje negro (T. africana) dispersos en el soto, aunque es bastante difícil diferenciarlo del taraje rojo. Algunos matices del color de la corteza o la floración son detalles que nos resulta algo complicados de ver. Sin embargo no era así para muchos de nuestro mayores que en base a la mayor flexibilidad del taraje negro construían escobas, cortaeras e incluso cangilones para las norias del Guadajoz.

Hoy en ausencia de otras formaciones boscosas (alcornocales, alamedas, fresnedas,…), el tarajal queda como la única formación forestal de nuestro entorno. Junto con algunos con otras especies de ribera forman parte de uno de los pocos ecosistemas naturales que perduran en Albendín. En nuestras manos queda transmitir a próximas generaciones este patrimonio natural.