jueves, 16 de junio de 2011

El Paisaje de Albendín y su entorno (2). Los grandes grupos de paisaje

A primera vista, el paisaje de Baena y Albendín se nos presenta lleno de olivos sobre infinitas lomas y cerros de la campiña alta cordobesa, y poco más. Sin embargo, en un simple paseo en coche por el municipio, el territorio nos enseña otros paisajes de carácter agrícola, forestal y urbano.


Para ilustrar esta diversidad paisajística utilizaremos dos herramientas de fácil acceso: el programa Google Maps, de forma especial la aplicación que nos permite ver imágenes panorámicas alrededor de las principales carreteras y calles del entorno [1], y el Mapa de paisajes de Andalucía [2].

Con la primera, ilustraremos el paisaje tal y como lo observaríamos desde la carretera o la vía urbana seleccionada. Esta aplicación se me antoja fundamental para realizar un análisis general del paisaje visto desde la carretera [3]. No es el caso, al menos de momento, entrar en conceptos formales del análisis paisajístico ni tampoco de la valoración de las imágenes, para lo cual la herramienta seleccionada tendría ciertas limitaciones. Mi objetivo es más general, y no es otro que el de ilustrar con un mismo tipo de vista (la panorámica seleccionada) los distintos tipos de paisajes que podemos observar en nuestro entorno.



Pantalla del visor de imágenes panorámicas de Google Maps



El mapa de paisajes es otra herramienta fundamental para cualquier iniciativa como la que nos ocupa. El mapa ofrece la posibilidad de clasificar a varias escalas de trabajo los distintos paisajes de Andalucía. Como en el caso anterior, su uso en este ejercicio descriptivo de los paisajes del municipio, lejos de la formalidad del estudio paisajístico, nos ayudará a tener una visión general del territorio de una forma ordenada de acuerdo a la tipología de paisajes propuesta.

Pantalla de la WEB del Centro de Estudios del Paisaje de Andalucía

Las categorías, áreas y ámbitos del paisaje



El mapa de paisajes de Andalucía hace una primera diferenciación del paisaje en seis categorías: Sierras, Campiñas, Altiplanos, Vegas y Marismas, Costas y Ámbitos urbanos y alterados. Estas categorías integran zonas del territorio con morfología y usos comunes y se subdividen en áreas que ofrecen un siguiente nivel de detalle sobre aspectos básicos del relieve, cubierta vegetal o usos del territorio. El mapa incluye también 85 ámbitos de paisaje a nivel regional. El ámbito representa otro nivel de detalle que añade a la configuración del paisaje la idea general de comarca.


El paisaje del municipio es un paisaje de Campiñas alomadas, acolinadas y sobre cerros, tal y como describimos al principio de esta entrada. Se trata básicamente del ámbito de las Campiñas Altas, aunque en el norte del municipio, en el límite con Cañete y Porcuna, parajes como los de Las Gavias, El Carmen, La Capellana, Los Zurreones y el entorno del Cerro de Jesús se considerarían dentro del paisaje típico de Campiña Baja.




Paisaje de Campiña Alta desde la A305

La imagen anterior está tomada desde la A305 en dirección a Albendín, a la altura del Pájaro, hacia las Sierra Ahillo, y representaría la Campiña Alta. La siguiente está tomada desde la A3125 hacia Cañete e incluye una vista general del paraje del Carmen, con el Cerro de Jesús a la izquierda. Cada paisaje tiene características propias que lo hacen único pero no mejor que otro. Lo realmente interesante dentro del término es el contraste entre estos paisajes. Aunque el atlas delimita solo una pequeña porción (1% del municipio) de campiña baja, en un recorrido desde Baena a Cañete por la A3125 o desde Albendín a Fuentidueña, pasando por el Alferez, nos daríamos cuenta que este grupo de paisaje es mucho más importante, pero sobre todo cuando aparece a modo de secuencia en medio de lomas y cerros.

Paisaje de campiña baja desde la A3126



Los tipos y unidades de paisaje



De la concreción en nuevo nivel de detalle de los aspectos geomorfológicos del territorio, así como de los usos y coberturas del suelo, el mapa propone 34 unidades de paisaje para Andalucía que pueden agruparse a su vez cuatro tipos básicos de paisajes: el paisaje natural, el agrario, el urbano y alterado, y el paisaje geomorfológico.

El paisaje natural de Baena y Albendín representa un 1,5% del término municipal. La verdad es que muy poco el territorio conserva todavía algo del paisaje original que nos pudieran describir las ordenanzas de la Villa, o de los textos descriptivos de finales del siglo XIX y principios del XX. La transformación de la campiña fue ya un hecho consumado hace siglos como vimos en entradas anteriores [4,5]. De las 11 unidades de paisaje de Andalucía, sólo cuatro están presentes en Baena: paisajes de vegetación de ribera, dos unidades de breñales y los eriales. Nunca tuvimos marismas pero si un sistema de humedales mucho más amplio que el que hoy forman las cuatro lagunas reconocidas del municipio [6], La Quinta, el Rincón del Muerto, la de la Ermita de los Butaquillos y la del Cortijo Viejo. Tampoco hay masas significativas de pinar o eucaliptales, y poco o nada queda de otros paisajes naturales de encinar, espartales, pastizales y sobre todo de dehesa reconocidas en el mapa, y que hasta finales del siglo XVIII eran frecuentes en el término.

Paisaje de vegetación de ribera desde la CO6200



El paisaje urbano y alterado ocupa tanto como el natural (1,2% del municipio). Aquí se incluyen los núcleos de Albendín y Baena y su periferia, así como zonas del territorio muy transformadas por la actividad humana como escombreras, salinas y embalses.



Paisaje urbano. Calle Luque de Albendín



El paisaje geomorfológico para Andalucía incluye también 11 unidades de paisaje en las que un elemento un elemento del medio físico asociado al relieve o al tipo de suelo domina el entorno como acantilados, paisajes volcánicos, roquedales y veneros, playas, dunas y arenales, etc.). En el municipio, el conjunto de unidades de este tipo de paisaje representan un 7% de la superficie municipal. Incluye cuatro unidades de paisaje asociadas a vegas, malpaís, roquedales calizos y mesas y cuestas.




Paisaje geomorfológico. Entorno de los Bermejales (Albendín)



Las tres unidades anteriores sólo representan el 10% de la superficie del municipio. El resto, y por tanto casi todo el termino, es un paisaje agrario por excelencia. El olivar tiene un peso importante y representaría el 66%, seguido de la Tierra calma o de labor con un 30%. El resto de unidades incluye por un lado otros cultivos de secano que fueron importantes hasta los 90, como los viñedos y almendrales, y por otro, los cultivos herbáceos de regadío.



Paisaje de olivar desde la A305



Daremos cuenta de cada uno de estos tipos de paisaje en próximas entradas.



[1] http://maps.google.es/
[2] Atlas de Andalucía. Tomo II. 2005. Consejerías de Medio Ambiente y Obras Públicas y Transportes de la junta de Andalucía. Mapa de paisaje elaborado por MOREIRA, J.M.; RODRIGUEZ, M.; ZOIDO, F.; MONIZ, C.; VENEGAS, C. Y RODRÍGUEZ , J.
http://www.paisajeyterritorio.es/index.php/es/paisajes-de-andalucia/mapa-de-paisaje.html
[3] SANCHO, F. (2002). El paisaje y la carretera. En Paisaje y Ordenación del Territorio. Consejería de Obras Públicas y Transportes.
[4] MELLADO, E. (2011). La campiña, tierra de pan para llevar.
http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2011/02/la-campina-tierra-de-pan-para-llevar-1.html
[5] MELLADO, E. (2011). La Silera de Albendín.
http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2011/01/la-silera-de-albendin.html
[6] Estas cuatro lagunas se incluyen en el PGOU de Baena dentro del conjunto de espacios de valor ecológico (SNU-VE), junto con los cauces y riberas de ríos y arroyos más importantes del municipio, Guadajoz, Marbelaa, Gudalmoral y Arroyo Villanueva.
[7] MELLADO, E. (2010). El Montezillo de alvendín. Monte y fortaleza de Albendín en las ordenanzas del siglo XVI.
http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2010/03/el-montezillo-de-alvendin.html

miércoles, 15 de junio de 2011

Antonio López Ontiveros

Hay personas que aun no conociéndolas se antojan cercanas y casi de la familia. No conocí personalmente a Antonio López Ontiveros, pero de la lectura de su obra aprendí muchas de las cosas que en estas páginas os presento de la campiña cordobesa y del entorno cercano de Albendín.


Su obra pertenecía al ámbito de la geografía humana y la historia, pero para mí, cada artículo superaba el clásico ensayo científico, y se incorporaba esa especie de ritual en el que al calor de la lumbre nuestros mayores nos transmiten el legado cultural sobre la tierra y su gente.




Antonio López Ontiveros nos dejó el pasado mes de mayo, un tiempo en el que la campiña, su campiña, mantenía todavía un tono verde trigo característico. Su obra estará siempre viva en nuestra memoria y en las páginas de este blog. Cada vez que desde la Torre miremos hacia Luque y paseemos por ese mar de tierra calma, nuestro recuerdo ira para Antonio.


http://www.uco.es/servicios/comunicacion/actualidad/noticias/item/73824-20110506


http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=642494


http://cordobapedia.wikanda.es/wiki/Antonio_L%c3%b3pez_Ontiveros



El paisaje de Albendín y su entorno (1)

Todos hemos hablado con más o menos frecuencia del paisaje de Albendín y su entorno. Habremos comentado alguna vez lo pintoresco de la Torre Morana, de como altiva se levanta sobre el Montesillo y descarada mira hacia elevaciones hermanas como el Monte Horquera y la Sierra Ahillo. Alguna vez también nos habremos detenido a contemplar la inmensidad de la lámina de agua de Vadomojón y de como a modo de espejo mágico consigue reflejar en días claros cerros como Cardera y el Doncellar. Y desde la presa, habremos mirado hacia los sotos del Guadajoz, con colores fríos de tono verdoso de taraje en verano, y cálidos de hojas ocres en otoño.




Y es que el paisaje nace cuando miramos nuestro entorno; cuando nos fijamos en esos colores y en el contraste entre cerros y valles, salpicados de cortijos, huertas y torres. El paisaje genera sentimientos de rechazo o gozo, de sosiego o inquietud, cuando lo que vemos se valora desde nuestra vivencia personal. En la medida que el paisaje sigua motivando esas sensaciones placenteras, repetiremos la experiencia una y otra vez, comparando los matices de la vista con el paso de las estaciones, solos o en compañía.




El paisaje se convierte así en un elemento más de nuestro bienestar, pero también en recurso recreativo, de ocio y turismo, que incrementa el precio de venta de una casa rural o el alojamiento en un hotel con vistas. El paisaje se transforma en recurso y como tal en objeto de protección, gestión y ordenación. Son estas iniciativas el campo de trabajo de los técnicos de las ciencias espaciales, entendidas como aquellas cuya acción y objeto de estudio se manifiesta en el espacio, y que definen la política de paisaje de un territorio.




A nivel europeo, nacional y regional, existen normas de ámbito paisajístico que tratan de proteger o mejorar el paisaje. El Convenio Europeo del Paisaje es un ejemplo de iniciativa internacional que se desarrolla a través de leyes específicas de paisaje como es el caso de varias comunidades autónomas. En Andalucía existen varias iniciativas de ámbito paisajístico que serán la base para la elaboración de la norma andaluza correspondiente. Es el caso de la Estrategia Andaluza de Paisaje, o las líneas de actuación sobre paisaje que recogen distintos instrumentos de planificación territorial, como el Plan de Ordenación del Territorio de Andalucía, o el Plan Subregional del Sur de Córdoba.




En el ámbito local, el Plan General de Ordenación Urbana del Municipio de Baena incluye también propuestas que de alguna manera afectan al paisaje. En el ámbito del suelo no urbanizable, el PGOU limita y restringe los procesos de urbanización en dos unidades que constituyen el entorno paisajístico de las poblaciones de Baena (SNU-EP.B) y Albendín (SNU-EP.A). En el primer caso, el espacio queda delimitado por la variante de carretera nacional N-432 y los limites del suelo urbano y urbanizable propuestos, y en el de Albendín se trata, tal y como se define en el PGOU, de una pequeña zona rocosa y de monte bajo que rodea el casco urbano conformando un escenario paisajístico que es necesario proteger.




En ambos casos, la zona delimitada, aunque representativa del paisaje del entorno, se antoja escasa por su limitada extensión, y porque, como veremos en los distintas entradas que se presentarán sobre el paisaje, el territorio municipal presenta muchos más valores paisajísticos que deberían ser también objeto de protección, gestión y ordenación.


Espero que disfruten como yo de este paseo por Albendín y su entorno.

viernes, 3 de junio de 2011

Río Marbella, 100 años después

Marbella y Guadajoz son dos ríos unidos por una cuenca y la historia. Si el Guadajoz es el río de Albendín, el Marbella es el de Baena. Sin embargo siempre han ido juntos en las ordenanzas de la Villa como ya hemos comentado en varias ocasiones.



La entrada de hoy está dedicada al Marbella. Casi cien años separan las imágenes que os presento. La primera recoge una vista general del río, creo que desde el entorno de la Fuente de Baena. La foto pertenece al archivo de la Consejería de Obras Públicas y muestra múltiples detalles de un paisaje que desaparece a lo largo del tiempo y genera una nueva vista ausente de espacio (fluvial) y lo que es peor de personas.



El Marbella como tantos otros cursos de agua de nuestro entorno dejó de ser río hace tiempo. Hoy más que río es problema recurrente de inundaciones, de soluciones grises de hormigón y de casas y edificios arrastrados por la corriente de agua y barro. Seguimos canalizando los ríos en los tramos urbanos levantado motas y muros, a partir de modelos hidráulicos que se expresan en términos de 10, 50, 100 o 500 años. Nuestra memoria no abarca tanto tiempo, y por desgracia en muy pocas ocasiones recurrimos al libro abierto de nuestros mayores. Sin embargo de vez en cuando aparecen imágenes como las que os muestro que bien pudiera servir para plantear otro tipo de medidas y soluciones a los problemas del Marbella, pero también a los del Guadalete, a los del Guadalquivir, y así tantos ríos y pueblos que perdieron la memoria.



lunes, 30 de mayo de 2011

La Toba de Albendín

De los topónimos cercanos, La Toba es uno de los términos más interesantes de nuestro entorno. Con La Toba la gente de Albendín se refería hace ya tiempo al barrio alto del pueblo donde se levantaban casas y muros de abobe.


Adobe es el resultado de una evolución fonética que al profano en la materia como el que escribe se antoja extraña y cuanto menos caprichosa. El Diccionario nos informa del origen árabe del término y lo relaciona con los términos tūba (ladrillo) y tūb, a su vez derivados del egipcio ḏbt. Tova es también el adobe catalán [1].



Conjunto de adobes (1)


No descarto que sean esos ladrillos tradicionales de barro y paja secados al sol los que en su día dieron el nombre al entorno. Sin embargo, toba aparece en la toponimia nombrando pueblos y parajes cuyo origen está o pueda estar relacionado con otros significados. La toba es también un tipo de piedra calcárea sedimentaria [2].




Toba calcárea (2)


Se forma a partir de la acumulación de carbonato cálcico que a lo largo del tiempo precipita sobre algas y plantas de manantiales y pequeños cursos de agua. Así pueblos como La Toba de Guadalajara [3] o la aldea jienense del mismo nombre de Santiago-Pontones [4] en la Sierra de Segura tomen de este tipo piedra (toberas) su nombre [5].




Formación de toba (5)


Tobas son también algunos de los cardos del entorno de Albendín del género Onopordun como O. acanthium (cardo borriquero), O. nervosum (cardo o toba gigante) y O. macracanthus (cardoncha) [6].


Toba en el arroyo de Covatillas (Fuente: Emiliano Mellado)


Estas tobas son las que en su día hacían de leña en los fogones del cortijo o de las que se convertían en canutos para avivar el fuego de la chimenea y que nada tiene que ver con otros cardillos comestibles como el cardo cuco o santo (Eryngium campestre) [7].



Cardillo de la vega del Guadajoz (Foto: Manuel Álvarez)



Cardo cuco o santo (Eryngium campestre) [8]

Sea espinosa, de barro o piedra, la toba forma parte de nuestro entorno cercano y de un patrimonio cultural en forma de toponimia o diversidad que no debemos perder.



[1] http://ca.wikipedia.org/wiki/Tova


[2] http://geologia.110mb.com/petrologia/carbonatadas/toba3.htm


[3] http://www.latoba-guadalajara.es/latoba_historia1.htm


[4] http://www.santiagopontones.es/


[5] http://es.wikipedia.org/wiki/Toba_calc%C3%A1rea


[6] BLANCA G., CABEZUDO B., CUETO M., FERNANDEZ LOPEZ C. & MORALES TORRES C. (2009, eds.). Flora Vascular de Andalucía Oriental, 4 vols. Consejería de Medio Ambiente, Junta de Andalucía, Sevilla.


[7] TORRES MONTES, F. (2004). Nombre y usos tradicionales de las plantas silvestres en Almería. Estudio lingüístico y etnográfico. Diputación de Almería. Instituto de Estudios Almerienses. 352 pp.


[8] http://diversidadagroambiental.aragon.es/




miércoles, 13 de abril de 2011

Vías pecuarias (1)

Caminos de carne, historia y desarrollo local



Durante la Edad Media la actividad ganadera se vio favorecida por ciertos privilegios de paso y pastoreo que trataban a su vez de evitar los conflictos habituales entre ganadería y agricultura. Se establecieron así itinerarios de paso del ganado y se creó un gremio ganadero, la Mesta, con presidente y alcaldes que en cada pueblo resolvían denuncias, sanciones y otras cuestiones administrativas, como muestra la Ordenanza correspondiente de la Villa de Baena de 1415 [1].


Desde la desaparición de la Mesta a mediados del siglo XIX, estos caminos de carne pierden importancia, y se ven sometidos a un largo proceso de abandono y posterior ocupación, transformación por particulares o la propia administración.


En el entorno de Albendín, vías tradicionales como los caminos de Castro, Jaén y Santiago, forman parte de la red de vías pecuarias que la comunidad autónoma andaluza delimita, protege y gestiona de acuerdo con la Ley 3/1995, de 23 de marzo, de Vías Pecuarias [2], el correspondiente Reglamento andaluz [3], y el Plan para la Recuperación y Ordenación de la Red de vías Pecuarias de la Comunidad Autónoma de Andalucía [4].


En la actualidad, la utilidad ganadera se mantiene, y así se reconoce para la totalidad de las vías y tramos del término de Baena incluidos en el Plan de Recuperación. Sin embargo, también se consideran de utilidad e interés para la conservación del medio natural, y uso público como en el caso de vías convertidas en caminos tradicionales de paseo y paso.



En el término de Baena, el recorrido de todas las vías pecuarias llega a unos 156 km, tantos como los km de carretera convencionales, y casi tres veces la longitud de los caminos reconocidos por el mapa de carreteras de la Junta de Andalucía. Si a su longitud multiplicamos las diferentes anchuras legales de los tipos de vía (38 m para cordeles, 21 para veredas y 8 para las coladas), obtenemos una superficie de unas 400 ha de dominio público, prácticamente la mitad de la superficie del embalse de Vadomojón, y casi la misma superficie de todos los yacimientos de interés arqueológico del término de Baena, incluidos Torreparedones y el Cerro de Los Molinillos.


Se trata pues de un espacio de carácter público que puede contribuir de forma significativa a la ordenación del territorio, y establecer una red de espacios o vías de comunicación que permitan el aprovechamiento integral de los nuevos recursos de desarrollo de carácter natural, arqueológico o paisajístico que la propia iniciativa Baena Cultura pone actualmente en valor.


En esta primera entrada sobre las vías pecuarias de Albendín y el término de Baena os presentamos un primer grupo de estas vías mediante la descripción de su recorrido. En próximas entradas daremos cuenta de otras vías y tramos y valoraremos el estado actual, el potencial o interés de cada una de ellas mediante la valoración de la calidad y diversidad de paisajes asociados, elementos de interés cultural o arqueológico que podemos encontrar en su recorrido, así como su contribución a un modelo de aprovechamiento integral de estos nuevos recursos de desarrollo local.

Los cordeles de La Campiña

Las vías pecuarias se clasifican con carácter general en cañadas, cordeles y veredas en función de su anchura. Las cañadas son vías cuyo ancho no supera los 75 m. La anchura de los cordeles no sobrepasa los 37,5 m, y en el caso de las veredas, 20 m. Las coladas son también vías pecuarias compatibles con las anteriores cuya anchura se delimita en el acto de clasificación correspondiente. En el caso de las incluidas en Baena, correspondería a 8 m.


En el término de Baena existen cuatro cordeles que hemos definido como los cordeles de la Campiña por su trazado y orientación. Con 54 km de longitud total, constituyen los grandes ejes que atraviesan el territorio de oeste a este y comunican ciudades como Córdoba con Jaén y Granada, o núcleos importantes de la campiña como Castro, Bujalance y Porcuna.


Cordel de Bujalance a Granada (6 km)


Entra a Baena desde Cañete como Cordel de Granada entre los parajes de Las Gavias y El Cerro de Jesús coincidiendo con la carretera comarcal CO-4200. Continúa en dirección sureste coincidiendo con la A-3125 entre en El Carmen y La Capellana hasta el cruce con la A3126. Coincidiendo con esta sigue por el Cerro, Hoja de Mujer y Carabañas, donde se cruza con el Cordel de Castro a Porcuna, hacía El Justo. En el entorno de la Judía, acaba en el cruce con el Cordel de Córdoba a Granada y la Vereda de Córdoba a Valenzuela. En las ortofotos de 1956 ya aparecen tramos desdibujados, aunque puede reconocerse bien su trazado original correspondiente al Camino de Granada. Recorría una comarca plena de cereal con un número muy escaso de olivos. En la actualidad todo su recorrido coincide con tramos de carreteras asfaltadas (CO-4120, A-3125 y A3126) en las el olivar es elemento predominante del paisaje. Como otras vías pecuarias venia a unirse al cruce de caminos del hoy desaparecido, cortijo del Algarbe.


El Cordel de Castro a Porcuna (14 km)

Entra desde Castro entre La Casa de La Pedriza y el Cortijo de Los Ciervos de Butaquillos. Continúa hacia el este por la actual vía de entrada a Torreparedones hasta la A-3125 donde cruza la vereda de Baena a Cañete. Coincidiendo con esta carretera sigue hacia El Cambrón en dirección noreste por Garci-Sánchez, el Álamo y Mingo Polo. En Arroyuelos se aparta de la carretera pasando por la Casería del mismo nombre, con un punto de abrevadero (de Pozo Ancho) antes del cruce con la carretera CO-5201, la vereda de Córdoba a Valenzuela y la CO-5200 por la que continúa por Gueto y Santa Bárbara, El Cahiz, El Baile y Piedra Mérida. En Carabañas se cruza con el cordel de Bujalance a Granada, la A-3126 y la Vereda de Bujalance. Continúa hacia Valenzuela por El Algarbe. En 1956, la vía aparece mucho más marcada que la anterior, siendo una de las principales vías de comunicación del gran número de cortijos cerealistas del entorno, hoy en ruinas y ocupados por tierras de labor. Aunque una parte importante de su trazado coincide con la red de carreteras (A3125 y CO5200), mantiene tramos sin asfalto.

El Cordel de Córdoba a Jaén (17 km)



Entra desde Castro desde por Bernedo hacia Izcar bordeando la margen derecha del Guadajoz. Continúa hacia las Alberquillas, cruzando en el entorno de La Maturra la A-325. Se aleja del curso del río hacia La Ramira, donde se cruza con la vereda de Baena a Cañete. Pasa por el abrevadero del Granadillo y se aproxima de nuevo al Guadajoz cerca del Vado de Las Estacas.). Cruza la CO-5201 y continúa cerca del río hasta encontrarse con la vereda del Guadajoz. A partir de este punto se aleja hacia el Cortijo del Alférez y Pedro Ortiz donde coincide con la Vereda de Baena a Valenzuela. Cruza la A-305 y entra en Valenzuela por El Caramillo. Respecto a 1956, en la que todo la mayor parte de la vía era camino, hoy, se encuentra asfaltada, aunque las últimas lluvias y el paso de maquinaria agrícola han dejado la vía impracticable para automóviles. El único tramo que apartado del actual camino de Pedro Ortiz al Alférez queda sin asfaltar está ocupado por olivos.

Cordel de Córdoba a Granada (16 km)

Entra desde Castro coincidiendo con la N-342. Sigue por el trazado antiguo de la nacional, cruza el Guadalmoral y se dirige al Cortijo de Izcar. Continúa entre olivos paralelo a la nacional, cruzándola entre La Gamanosa y Las Alberquillas. Cruza también en este punto el río Marbella para seguir en dirección sureste por el arroyo de Cea. Cerca del Coscujo se cruza con la A-3125. Coincidiendo con esta carretera se dirige hacia Baena, por la Loma de las Beatas. A la altura del cerro de Pedrea gira hacia al este por los límites antiguos del núcleo de población (Avda San Carlos de Chile) buscando la Fuente (Abrevadero) de Pedro Muñoz, punto de partida de la vereda Baena a Cabra. Cruza el arroyo de Manosalva y continúa por el camino de Alcaudete pasando por Las Nieves hasta Villa Hermosa, donde se cruza con la Colada del Carril de Los Coches y la Vereda de los Metedores, entrando en Luque en el entorno de Las Mercedes. Como en otros casos, una parte importante de la vía coincide con carreteras, en este caso la A-3125. En el entorno de Baena, ya en 1956 era difícil trazar el camino hasta Pedro Muñoz. En la actualidad desde este punto hasta la salida del municipio, la vía ha sobrevivido al asfalto.


A la memoria de mi amigo Juan, cabrero de profesión, y narrador de historías y batallas antiguas de afición.


[1] Ordenanzas de Mestas. Antiguas Ordenanzas de la Villa de Baena (siglos XV y XVII). Valverde y Perales, F. (1907). Edición del Ayuntamiento de Baena (1998). [2] Ley 3/1995, de 23 de marzo, de Vías Pecuarias. BOE 71/1995 de 24 de marzo. [3] Decreto 155/1998, de 21 de julio, por el que se aprueba el Reglamento de vías pecuarias de la Comunidad Autónoma de Andalucía. (BOJA 87/1998, de 4 de agosto). [4] ACUERDO de 27 de marzo de 2001, del Consejo de Gobierno, por el que se aprueba el Plan para la Recuperación y Ordenación de la Red de Vías Pecuarias de la Comunidad Autónoma de Andalucía. BOJA 74/2001 de 30 de junio.

martes, 8 de febrero de 2011

La campiña, tierra de pan para llevar (1)

A los que andamos por la comarca del Guadajoz, el paisaje de la campiña se nos antoja cercano, con lomas características, rematadas por pueblos, cortijos y caseríos sobre un mar de tierra calma, de sembradío, o tierra de año y vez.

Construimos el paisaje desde nuestra propia vivencia y aprendizaje. Para unos, la imagen descrita en el párrafo anterior, recoge un espacio vivido en un momento dado, desde la siega o la historia del abuelo. Para otros, la imagen no es más que un fotograma de una película que recoge los primeros pasos de la transformación del espacio a base de piedra y sangre, hasta la aparición de ingenios mecánicos de fibra de vidrio, plástico y acero.

La evolución de la campiña, es algo parecido a esas películas de larga duración, en la que cada personaje desarrolla su propia historia de forma pausada, a veces lenta y casi cansina. Transcurre así la película sin sobresaltos hasta que de repente, sin previo aviso, el desastre natural o artificial acelera la acción y une a los personajes bajo un mismo argumento.
La historia de la campiña es la película de la transformación de un espacio original por el hombre con dos partes bien diferenciadas. Durante la primera, diferentes actores van apareciendo lentamente sobre un mismo espacio dejando huellas características a lo largo de miles de años. En la segunda parte, el tiempo de la acción corre a gran velocidad, sin tiempo si quiera para asimilar o reflexionar sobre el dialogo o la calidad del plano.

Antes de que la Bética fuera despensa de Roma, la campiña fue espacio de caza y recolección durante el Paleolítico. Con el neolítico llegarían los primeros cambios del espacio. La puesta en cultivo del territorio llevó a una gran deforestación inicial de las zonas más bajas y próximas a los ríos para el cultivo de la escanda, trigo y cebada, alimentos base acompañados de bellotas y olivillas. Se continuaba cazando el ciervo, el conejo, el jabalí e incluso el lince, pero ya aparecían especies domesticadas como cerdos, ovejas y cabras. Durante el Calcolítico la agricultura se intensifica, aparecen nuevas herramientas para labrar la tierra y nuevas actividades asociadas a la aparición del telar [1].

Durante la Edad del Bronce, continua la ocupación de la campiña. Sin embargo, es en el ámbito del mítico Tartessos cuando se intensifica la agricultura mediante verdaderos procesos de colonización agraria en varias zonas de la campiña [2] y se promueve los intercambios comerciales de los excedentes de producción [3]. En el mundo ibero, la campiña ya es un espacio agrícola consolidado que relega la vegetación natural a zonas más altas. Se cultivan nuevas especies de trigo y cebada, junto con guisantes, habas, lentejas y garbanzos, y se potencian cultivos leñosos como la vid, el almendro y el olivo en antiguas zonas de monte mediterráneo [4].

Queda así dibujado el paisaje agrario típico de la campiña del Guadajoz, una imagen básica mantenida durante siglos por romanos, visigodos y musulmanes, con muy pocos cambios hasta mediados del siglo XX. Tras la conquista de Córdoba y los pueblos de la provincia por el Rey Fernando III (1236-1241) la campiña aparece como una extensa comarca de tierra y calma, tierras de año y vez. En las fuentes documentales hay pocas citas sobre olivar, como pequeña es la superficie ocupada por otros cultivos como la vid y el regadío [5].
A mediados del siglo XVIII casi tres cuartas partes de la campiña están cultivadas, y casi la totalidad en zonas alta rentabilidad agrícola asociada a los señoríos, como en el caso de Baena y Albendín. El regadío, la viña y el olivar seguían siendo cultivos secundarios por debajo del 1% de la tierra, cerca de los núcleos de población y ausentes en los señoríos y despoblados, como nuestra Silera [6]. El trigo era el principal cultivo en las tierras acortijadas o en las hazas sueltas y ruedos. Le seguía la cebada, base para la alimentación del ganado de labor, como la escaña, aunque serían panificables en tiempos de escasez. Seguían al cereal las leguminosas, garbanzos, lentejas y habas pero también yeros y alverjones para el ganado.
Cien años más tarde, se ven pocos cambios a nivel general, mientras que en algunos casos como el de Baena, la puesta en cultivo del Monte Horquera (1820) así como la transformación de algunas dehesas como Fuentidueña o Guta, entre otras, incrementan la superficie de olivar al 23% del municipio. La desamortización así como la eliminación del monopolio de la molienda, en el caso de Baena, contribuyeron posteriormente a la expansión de este cultivo, que todavía mantenía un segundo puesto respecto al cereal.


Entramos en el siglo XX. Entre 1950 y 1970 comienzan los grandes cambios en la campiña: la superficie de olivar sigue creciendo, superando ya a la de cereal, en franco retroceso, sobre todo la cebada, a raíz de la aparición de nuevo cultivo en 1967, el girasol [7]. Otros cultivos tradicionales como los garbanzos y las habas están desapareciendo, igual que cultivos industriales como la remolacha y el algodón que tuvieron cierta importancia en el siglo pasado.


La película de la campiña no acaba aquí. Hoy hemos viajado a lo largo siglos de historia de forma rápida y sintética (y por tanto muy atrevida) sobre uno de los protagonistas, el uso agrario del suelo. No hemos entrado en detalles sobre otros aspectos básicos del territorio y necesarios para su interpretación. Quedan cuestiones clave como la evolución del sistema de asentamientos, vías de comunicación, estructura de la propiedad y, de cara al futuro, posibles estrategias de desarrollo alternativo de actualidad con la propuesta de nuevas actividades en torno al patrimonio histórico de la campiña.

[1] ACOSTA MARTÍNEZ, P. (1995). Las culturas del Neolítico y el Calcolítico en Andalucía Occidental. Espacio, Tiempo y Forma, Serie I. Prehistoria y Arqueología 8. Pp: 33-80.

[2] RODRÍGUEZ DÍAZ, A. (2008). “Colonizaciones agrarias” y procesos regionales en la Protohistoria del Suroeste de la Península Ibérica. XVII International Congress of Classical Archaeology, Roma 22-26 Sept. 2008.
[3] BARCELO, J.A. (1995) Sociedad y Economía en el Bronce Final Tartesico. En Tartessos, 25 años después. 1995. Ediciones del Ayuntamiento de Jerez.
[4] RUIZ, A.; RODRÍGUEZ-ARIZA, Mª. O. Paisaje y asentamiento entre los iberos de la cuenca del río Guadalquivir (S. VI al III a. n. e.). http://www.ujaen.es/centros/caai/articTaranto.htm
[5] LOPEZ ONTIVEROS. A. (1970). Evolución de los cultivos en la campiña de Córdoba del siglo XIII al siglo XIX. Papeles del Departamento de Geografía, 2. Pp: 9-77
[6] La Silera de Albendín. Albendín desde la Torre. http://albendindesdelatorre.blogspot.com/2011/01/la-silera-de-albendin.html

[7] LORING MIRO, J. (1981). La campiña de Córdoba. Necesidad de un cambio estructural. Colección de Estudios Cordobeses 18.
[8] INE (2000). Censo Agrario 1999.