




Hoces encontradas en el yacimiento de La Draga (Bayolas) http://www.banyolescultura.net/dragesp0.htm
Representación de hoces y otras herramientas del Museo Arqueológico de Castro del Río (E. Mellado, julio 2003)
De la importancia de los distintos de almacenes de grano o silos, la toponimia local nos da buen ejemplo. En Córdoba podemos encontrar el municipio de Las Sileras, la Cueva de La Silera de Benamejí [5], y cortijos como el Nuevo de la Silera, y como no, nuestra Silera.
Panorámica del entorno de la Silera (E. Mellado, abril 2004)
Sobre los diferentes tipos de silos y su localización en la provincia de Córdoba, Pedro Lacort [8] nos ofrece una detallada descripción. La lista de Cortijos de la Campiña en los que aparecen silos subterráneos es amplia. Sin embargo, los encontrados en el Caserío del Gramalejo en Castro del Río y en el Cortijo Nuevo de la Silera en Córdoba son los más estudiados. José Antonio Morena aporta nuevos datos y en el municipio de Baena cita las estructuras encontradas el Arroyo del Pilar, Cortijo de Peñaomar, cerro de Santa Catalina y el Cortijo de Alcoba Alta [9].
Sección de dos silos del Caserío del Gramalejo (Castro del Río) [8] 
Sección de un silo del Cortijo Nuevo de la Silera (Córdoba) [8]
Los silos eran excavados a modo de pozos de planta circular con una profundidad variable de varios metros y en forma característica de “botella”. La boca se cubría con piedras cilíndricas o cuadradas. Algunos de los estudiados aparecen conectados, sin ningún tipo de recubrimiento mientras que en otros aparecen ladrillos de origen romano. De acuerdo con los restos encontrados en sus alrededores, el origen de las estructuras es anterior a la época romana (Cortijo del Gramalejo), aunque su uso se extiende en algunos casos hasta la Edad Media.

Cueva de la Silera
[5]Cerca de Albendín, también encontramos otras estructuras complejas que pudieron servir de granero durante la época romana. Se trata de un conjunto de construcciones realizadas en opus caementicium romano, conocido como las cuevas del Carchena. El conjunto se extiende sobre una superficie mínima de 10.000 metros cuadrados. La mayor parte de las edificaciones permanecen bajo tierra, con bocas abiertas que delatan su presencia. El conjunto incluye cuatro edificios aislados de planta rectangular con cubiertas abovedadas.

Croquis de edificio singular del complejo de las cuevas del Carchena [10]


Vistas del exterior e interior del complejo de las cuevas del Carchena. Ver magnífica colección de fotos de nuestro buen amigo Emilio López http://www.flickr.com/photos/vertice1/sets/72157618646052929/
Molino de mano (Neolítico). Fuente: http://imagenes-palabras.blogspot.com/2007/07/el-neoltico.html
Molino de mano. El Taratrato (Alcañiz, Teruel). Fuente: http://www.terueltirwal.es/teruel/teruelibero.html
Molino circular de la época Ibérica. Fuente: http://www.amigosdelcabriel.es/showthread.php?t=301
Piedra de molino de vaivén con resto de tégula romana. Fuente: http://cuadernosdebujalance.blogspot.com/2009/12/el-tesorillo.html
Piedra de molino circular de grano. Fuente: http://cuadernosdebujalance.blogspot.com/2009/12/el-tesorillo.html
[1] MORENA, J.A. (1994). El poblado y la necrópolis norte del Cerro de los Molinillos: Albendín (Córdoba). Estado actual de la Investigación. BRAC 126, 159-191.
[2] CHECA, A.; JIMENO, A.; JOAN-TRESSERRAS, J.; BENITO, J.P.; SANZ, A. Molienda y economía doméstica en Numancia (Numancia). http://www.artehistoria.jcyl.es/numancia/contextos/12605.htm
[3] ABRIL, J.M. (2009). El Tesorillo. http://cuadernosdebujalance.blogspot.com/2009/12/el-tesorillo.html
Fuente: http://www.20minutos.es/noticia/611692/0/
Para los que vivimos en Albendín, la pieza es bien conocida como otras esculturas zoomorfas de leones, lobos y toros que se han encontrado en parajes cercanos como Morana y Vafresno. Estas y otras piezas encontradas se asocian a varias zonas de enterramiento o necrópolis del poblado de Los Molinillos.
Fuente: [3] http://arqueologiaencordoba.blogspot.com/2008/11/yacimientos-olvidados-de-la-provincia-i.html
En el Cerro de Los Molinillos se encuentran los restos de una población con un valor arqueológico de gran importancia como otras localizadas en sus proximidades en Torreparedones, el Cerro del Minguillar, Izcar y nuestro Montecillo.
El cerro se localiza en la margen izquierda del Guadajoz junto a la carretera de Andújar. Todos los que hemos paseado por las orillas del río, sin ser expertos en el tema, hemos podido ver numerosos restos de cerámica en los regajos que el agua crea en las terrazas más elevadas. Esta acumulación de materiales ya da idea de la importancia de un yacimiento habitado según el material encontrado hasta la fecha desde el Bronce Final hasta la época visigoda [2].
Primeros pobladores
Según Morena, el poblamiento del cerro se iniciaría durante el Calcolítico como en el caso de los asentamientos similares de Ategua, Izcar o Torreparedones. Sin embargo, los restos más antiguos pertenecen al Broce Final. Se trata de restos de cerámicas de diferente tipología y tamaño de cuencos, platos o recipientes para el almacenamiento y transporte de alimentos sólidos y líquidos. Durante este período, el asentamiento alcanzaría un desarrollo importante y se construiría la muralla defensiva característica de este tipo de asentamientos (oppidia). A diferencia de otros yacimientos, la muralla desaparecería a manos de buscadores de piedras para la construcción.
El mundo Íbero
A esta etapa pertenecen los restos más conocidos del yacimiento. Junto con abundantes restos de cerámica de la época, en los Molinillos se han encontrado varias esculturas zoomorfas así como alguna figura antropomorfa.
Fuente: [3] APHC. Arqueología y Patrimonio Histórico de Córdoba
1 de mayo 2005
Para todos aquellos que hicieron caso de nuestra invitación, gracias por venir y compartir con nosotros la memoria natural de nuestro entorno. Pero para la laguna, mi consuelo. Ni hubo tiempo ni iniciativa de profundizar en su conocimiento y menos en su conservación.
2 de junio de 2010
Ojalá que con calma, sin daño ni estropicio, el agua nos haga soñar otra vez con ánades, garzas, flamencos y malvasías. Ojalá que vengan otros tiempos en los que veamos lo natural como algo a conservar en beneficio de la biodiversidad así como en el de nosotros mismos.
2 de octubre de 2010